El 3 de marzo de 1989, Madonna estrenó el videoclip de Like a Prayer y encendió una tormenta mediática que cruzó música, religión y política.
La canción, primer single del álbum homónimo, marcó un giro artístico en su carrera y la consolidó como una figura central del pop adulto de fines de los 80.
Compuesta y producida junto a Patrick Leonard, la artista la definió como una canción sobre "una joven apasionada y enamorada de Dios que se convierte en la única figura masculina en su vida".
El tema fusionó pop rock y góspel, incorporó textos litúrgicos con doble sentido y alcanzó el número uno en Estados Unidos y Reino Unido.
La crítica la elogió ampliamente y con el tiempo la incluyó en rankings de las mejores canciones del pop.
Cruces en llamas y boicot: la polémica que sacudió a Pepsi y al Vaticano
El videoclip, dirigido por Mary Lambert, llevó la provocación más lejos.
Filmado en los estudios Raleigh de Hollywood y en San Pedro, presentó a Madonna como testigo del asesinato de una mujer a manos de supremacistas blancos.
La policía arresta por error a un hombre negro inocente y ella busca refugio en una iglesia.
En el clip aparecen cruces en llamas al estilo Ku Klux Klan, estigmas, una escena erótica con un santo afroamericano, interpretado por Leon Robinson, y un beso que desató indignación en sectores conservadores.
Madonna explicó que quiso contar "la historia de una chica locamente enamorada de un hombre negro, ambientada en el sur, una historia de amor interracial prohibida".
También afirmó que el video trataba "sobre superar el racismo y superar el miedo a decir la verdad".
El Vaticano condenó el video tras su estreno en MTV, un día después de que Pepsi lanzara un comercial con la canción.
Grupos religiosos llamaron a boicotear a la marca y a sus filiales.
Finalmente, Pepsi canceló el contrato publicitario, aunque permitió que la cantante conservara los cinco millones de dólares ya pagados.
Ante la controversia, Madonna defendió su postura: "El arte tendría que ser controversial".
También sostuvo que el clip entregaba "un mensaje muy positivo" sobre el bien, el mal y la responsabilidad de denunciar la injusticia.
A pesar de las protestas, Like a Prayer ganó un premio en los MTV Video Music Awards de 1989 y se convirtió en uno de los mayores éxitos de su carrera.
La cantante la incluyó en siete giras mundiales, incluida la reciente Celebration Tour (2023-2024).
Más de tres décadas después, el video sigue generando análisis y debate.
