El contenido vertical ya no es novedad. Tras años de crecimiento en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube, hoy domina el ecosistema digital y empieza a expandirse más allá del mundo móvil. Su presencia ya se siente incluso en televisión abierta —con las llamadas “teleseries verticales”— y en plataformas de streaming como Disney+, que han adaptado sus interfaces para este tipo de consumo.
Pero mientras el formato se consolida, el foco cambia. Ya no basta con estar: ahora la clave está en cómo conectar con audiencias cada vez más exigentes y saturadas de contenido.
Del formato a la experiencia
El crecimiento del contenido vertical viene acompañado de un cambio en el comportamiento del usuario. Según datos de Puro Marketing (2025), un 73% de las personas consume videos cortos varias veces al día, mientras que cerca del 90% espera encontrar contenido atractivo incluso fuera de redes sociales, como en sitios web o plataformas informativas.
Este escenario obliga a las marcas a repensar su estrategia. “Hoy no se compite solo con otras marcas, sino con todo lo que aparece en el feed de una persona”, explica Eduardo Novion, director creativo de TBWA\Frederick.
Así, el contenido deja de ser meramente publicitario para transformarse en una experiencia: más emocional, más directa y más conectada con la vida cotidiana.
El desafío: captar en segundos
En un entorno donde el scroll es infinito, los primeros segundos son determinantes. La atención se vuelve el activo más valioso, y capturarla requiere algo más que un buen mensaje: exige creatividad, ritmo y autenticidad.
“El gancho inicial marca la diferencia entre que el contenido funcione o no. Ya no basta con una frase atractiva, hay que construir un contexto que invite al usuario a quedarse”, sostiene Novion.
Claves para crear contenido vertical que conecte
El nuevo escenario plantea reglas claras para quienes buscan destacar:
- Pensar en vertical desde el origen: No adaptar, sino crear contenido específicamente para este formato y para consumo móvil.
- Impactar desde el inicio: Los primeros segundos son decisivos para retener al usuario.
- Equilibrar contenido y objetivo: Integrar entretenimiento con propósito comercial de forma orgánica.
- Construir historias breves pero potentes: Narrativas claras, cercanas y con sentido, que generen identificación.
Un cambio en la forma de consumir
El fenómeno también refleja una transformación más profunda: antes era el usuario quien buscaba contenido; hoy es el contenido el que lo encuentra a él.
En ese escenario, la comunicación se vuelve más directa, auténtica y sin dobles lecturas. Las marcas que logren adaptarse a este nuevo lenguaje no solo sobrevivirán en el ecosistema digital, sino que también serán capaces de generar conexiones reales en un entorno cada vez más competitivo.
El contenido vertical entró en su segunda etapa. Y ahora, más que formato, es una forma de contar historias.
