El 19 de febrero de 1991, R.E.M. cambió el rumbo de su historia y de la música popular con el estreno de Losing My Religion.
El primer single del álbum Out of Time no solo expandió la popularidad del cuarteto de Athens. Además, alcanzó el puesto número 4 en el Billboard Hot 100. Así, se convirtió en el mayor éxito de la banda en Estados Unidos.
La génesis de la canción ocurrió de forma casi fortuita.
El guitarrista Peter Buck escribió el riff principal mientras aprendía a tocar una mandolina recién comprada frente al televisor.
Según relató Buck, al escuchar la grabación al día siguiente, encontró entre sus prácticas iniciales lo que finalmente compondría la melodía más famosa del grupo.
"Probablemente no habría escrito la progresión de acordes de la misma manera si no hubiera tocado la mandolina", admitió el músico.
Losing My Religion: entre la obsesión y el realismo mágico
Aunque el título evoca una pérdida de creencias espirituales, el origen de la frase proviene de una expresión común en el sur de Estados Unidos.
Michael Stipe, líder de la banda, aclaró que "losing my religion" significa perder la paciencia, la cordura o sentirse desesperado.
Stipe comparó la temática con Every Breath You Take de The Police. La describió como una clásica canción pop sobre la obsesión y el amor no correspondido.
El impacto del tema escaló gracias a su innovador video musical, dirigido por el cineasta indio Tarsem Singh.
La producción se inspiró en el cuento de Gabriel García Márquez, Un señor muy viejo con unas alas enormes, para satirizar la visión occidental de los ángeles.
Singh combinó esta influencia literaria con la estética del pintor Caravaggio y el cine de Andrei Tarkovsky. Por lo tanto, creó una atmósfera onírica llena de deidades hindúes e imágenes religiosas.
Un éxito inusual para la radio pop
Warner Bros., el sello discográfico de la banda, mostró dudas iniciales sobre lanzar una pista tan poco convencional como sencillo principal.
Sin embargo, la apuesta resultó en un fenómeno global. El director de una radio estadounidense de la época señaló que, aunque era un disco difícil de programar entre otros géneros, funcionaba como un "verdadero disco pop". De este modo, cruzaba las fronteras del rock alternativo.
En 2017, la canción ingresó al Salón de la Fama de los Grammy y en 2024 la revista Rolling Stone la situó en el puesto 112 de su lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos.
Además, en 2020, el videoclip se convirtió en la primera producción de R.E.M. en alcanzar los mil millones de visualizaciones en YouTube, consolidando su lugar en la cultura popular contemporánea.
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