La familia real británica enfrenta uno de los episodios más delicados de su historia reciente. La mañana de este jueves, fuerzas policiales detuvieron al expríncipe Andrés en el complejo de Sandringham, en Norfolk, donde residía desde que fue apartado de la vida pública.
La detención se produjo en el marco de una investigación por presunta conducta indebida en el ejercicio de funciones públicas, en relación con sus vínculos con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein.
La operación policial y el comunicado oficial
Según confirma El País, varios domicilios fueron registrados simultáneamente en Norfolk y Berkshire. La policía de Thames Valley informó el arresto de “un hombre de alrededor de 60 años”, sin mencionar su nombre oficialmente, siguiendo los protocolos habituales.
El rey Carlos III reaccionó a través de un comunicado difundido por el Palacio de Buckingham, señalando que recibió la noticia “con profunda preocupación” y remarcando que corresponde a las autoridades llevar adelante una investigación “completa, justa y adecuada”.
“Permítanme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso”, añadió el monarca, evitando mayores comentarios.
Horas antes, el primer ministro Keir Starmer había declarado públicamente que “nadie está por encima de la ley”, en referencia a los procesos abiertos.
Nuevos documentos y la conexión con Epstein
El arresto ocurre tras la publicación de nuevos archivos vinculados a Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. La documentación volvió a poner bajo escrutinio la relación cercana entre el expríncipe Andrés y el empresario condenado por delitos sexuales.
Entre los antecedentes que habrían impulsado la investigación se encuentra un supuesto intercambio de correos electrónicos. En estos, se sugeriría la entrega de información económica confidencial del gobierno británico cuando Andrés ejercía como enviado especial para el Comercio Internacional.
Las autoridades evalúan si estos antecedentes podrían constituir delito.
Acusaciones previas y antecedentes judiciales
El expríncipe Andrés ha negado reiteradamente cualquier conducta ilegal, tanto en relación con la supuesta filtración de información como respecto a las acusaciones vinculadas al entramado de tráfico sexual de Epstein.
En 2022, alcanzó un acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, quien lo acusó de abusos cuando era menor de edad. Aunque el acuerdo no implicó admisión de culpabilidad, marcó un punto de quiebre en su rol institucional.
Desde entonces, fue despojado de títulos y funciones oficiales, además de ser apartado de residencias vinculadas a la Corona.
Una crisis que golpea a la monarquía
El caso representa un nuevo desafío para Carlos III, quien desde el inicio de su reinado ha intentado modernizar la institución y reducir el impacto de los escándalos familiares.
Durante meses, el Palacio había señalado su disposición a colaborar con las autoridades. Sin embargo, el arresto marca un precedente sin comparación reciente en la historia contemporánea de la realeza británica.
Más allá de la figura del expríncipe Andrés, el proceso abre interrogantes sobre el futuro reputacional de la monarquía y su capacidad para mantener la confianza pública en un escenario cada vez más exigente.
La investigación continúa y el detenido permanece bajo custodia mientras avanzan las diligencias judiciales.
