El 18 de febrero de 1966, Brian Wilson comenzó a grabar Good Vibrations. Era el ambicioso proyecto con el que buscó romper las reglas del pop radial.
Inspirado por la idea de las "vibraciones" que su madre le explicaba sobre la percepción de los perros, el líder de The Beach Boys concibió una canción basada en la experimentación sonora. Además, la basó en la construcción por fragmentos.
Wilson abandonó la grabación tradicional en una sola toma.
Durante ocho meses, registró más de 90 horas de material en distintos estudios de Los Ángeles.
Luego ensambló la canción como un mosaico musical con cambios bruscos de ritmo, tonalidad y atmósfera.
El proceso elevó el costo a cifras inéditas para la época.
Finalmente, transformó el estudio en una herramienta creativa.
El publicista del grupo, Derek Taylor, definió la obra como una "sinfonía de bolsillo" debido a su complejidad.
El tema incorporó instrumentos poco comunes en el pop, como el electroteremín, violonchelos y arreglos orquestales que ampliaron el lenguaje del rock.
Good Vibrations: un éxito inmediato y una influencia duradera
Good Vibrations se lanzó como single el 10 de octubre de 1966. Alcanzó rápidamente el número uno en Estados Unidos, Reino Unido y otros países.
Brian Wilson había pensado incluirla en el álbum Pet Sounds, pero decidió perfeccionarla durante meses y finalmente apareció en Smiley Smile tras el abandono del proyecto SMiLE.
El músico Tommy Morgan recordó el nivel de detalle del productor: "Te sentabas con una hoja en blanco y esperabas hasta que Brian te daba tus notas, porque él sabía exactamente lo que quería".
El organista Mike Melvoin también destacó el impacto del método: "No era un rock normal; era como entrar en una sinfonía", recoge NPR.
La canción redefinió los estándares de producción pop y ayudó a impulsar el llamado pop progresivo.
Con el tiempo, ingresó al Salón de la Fama del Grammy y apareció en rankings históricos de medios como Rolling Stone y New Musical Express.
