La actriz británica Emilia Clarke confirmó un giro radical en su trayectoria profesional.
Tras ocho años interpretando a Daenerys Targaryen en la exitosa serie de HBO, Game of Thrones, la intérprete decidió alejarse definitivamente de las historias de caballeros y criaturas míticas.
Clarke dejó claro que ese capítulo de su vida pertenece al pasado y que no tiene intenciones de retomar roles similares.
"Es muy poco probable que me veas de nuevo sobre un dragón, o siquiera en el mismo plano que uno", advirtió la artista de 39 años en una entrevista con The New York Times.
Esta decisión nace de una mezcla de agotamiento profesional y una profunda conexión emocional con su antiguo personaje, cuyo desenlace todavía genera debates entre los fanáticos y en la propia actriz.
El choque emocional con el final de Daenerys Targaryen
El cierre de la serie afectó a Clarke de manera personal.
Al leer el guion de la última temporada, la actriz rompió en llanto y caminó por las calles durante horas para procesar la transformación de su personaje.
"Llamé a mi madre y le pedí que me calmara, porque realmente me afectó", recordó en diálogo con Entertainment Weekly.
Clarke también manifestó ciertas discrepancias con la dirección creativa de los episodios finales.
En una charla con The Sunday Times, admitió que le molestó que la producción priorizara el espectáculo visual y las escenas de acción por encima del desarrollo profundo de los personajes.
A pesar de estas críticas, la actriz asegura que hoy se siente en paz con la historia, aunque reconoce que necesitará décadas para analizar el fenómeno de la serie con total objetividad.
Emilia Clarke confirmó un cambio profundo en su trayectoria profesional | Getty Images
Una batalla por la vida detrás de cámaras
Más allá de la controversia del guion, la estancia de Clarke en la serie coincidió con el desafío más grande de su vida: sobrevivir a dos aneurismas cerebrales.
El primero ocurrió en 2011 y el segundo en 2013, episodios que casi terminan con su carrera.
"Cuando tienes una lesión cerebral, todas tus inseguridades en el trabajo se multiplican por cuatro", confesó a la revista Big Issue.
La recuperación fue un proceso aterrador.
Tras la primera cirugía, Clarke sufrió afasia, una condición que le impedía recordar su propio nombre.
En su ensayo para The New Yorker, escribió: "Mi trabajo, mi sueño, todo estaba centrado en el lenguaje y la comunicación. Sin eso, me sentía perdida".
Incluso llegó a pedir a los médicos que la dejaran morir al temer que no podría volver a actuar.
Hoy, Emilia Clarke utiliza su experiencia para ayudar a otros a través de su fundación SameYou, dedicada a la rehabilitación de personas con lesiones cerebrales.
Aunque el universo de Westeros sigue creciendo con nuevas precuelas, la "Madre de Dragones" prefiere enfocarse en su labor filantrópica y en proyectos que no involucren fuego ni fantasía.
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