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Zuecos de ranas se roban las miradas en la Semana de la Moda de Milán

JW Anderson es la mente creativa detrás de estos zuecos de ranas que se han convertido en lo más comentado de la Semana de la Moda de Milán.

Proyecto Nuevo (63)
Instagram: @jw_anderson

El diseñador de la firma de lujo española Loewe, y creador de su firma personal homónima,  JW Anderson,  tiene clara su visión de la moda. Sin embargo, según la ultima nota de Vogue, el diseñador lleva mucho tiempo coqueteando con lo absurdo y lo surrealista. Creando zapatos que entran en una categoría que se denomina como “ugly shoes”.

¿Lindos o Feos? Estos son los zuecos de rana

Nacido en el norte de Irlanda, Jonathan William Anderson es quien le da vida a su marca homónima desde 2008. Con diseños que van desde una propuesta vanguardista y surreal, Anderson cautiva, sorprende y da material para hablar cada vez que sus piezas indumentarias se muestran sobre la pasarela.

Este año fue el turno de la Semana de la Moda en Milán,  donde -por primera vez-  la capital italiana presenció los diseños de JW. Desfile que abrían con dos modelos en ropa interior y cargando enormes rollos de tela. Para luego mostrar almohadas como accesorio, body paint de tomates, pantalones con volantes inspirados en colecciones anteriores y siluetas de lo más genderless inundaban la pasarela, según consigna la revista GQ.

Pero sin lugar a duda lo que llamó más la atención del desfile fueron los zuecos de rana que lucían los modelos con algunos de los looks.

Sin embargo estos zuecos tienen una historia de diseño previa, por lo que se convierte en una cita a la creación de la  marca Willipets.  Icónica firma británica de botas de agua que era una favorita de Lady Di.

La marca lleva desde 1983 fabricando las botas de rana que se hicieron famosas cuando Diana de Gales las convirtió en un básico del armario de sus hijos William y Harry

¿Lindos o feos? Para Vogue Anderson ya ha creado el zapato más feo del año con tan solo 17 días de haber comenzado este 2023. Sin embargo esto no resta que Laura Hawkins, columnista de la crítica,  no quiera tenerlos en su closet. 

 

 

 

 

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