Emilia Clarke sufrió dos aneurismas tras la primera temporada de Game of Thrones

En un extenso texto publicado en The New Yorker, la actriz reveló que en dos oportunidades estuvo al borde de la muerte.

Emilia Clarke reveló que sufrió dos aneurismas tras grabar la primera temporada de Game of Thrones, algo que no había contado nunca pero que explicó en un texto publicado en The New Yorker.

Al terminar el primer ciclo del a serie de HBO, la exposición mediática le pasaron la cuenta a la británica, de 32 años. "Estaba aterrada. Aterrorizada por la atención, por un negocio que apenas entendía, por tratar de hacer valer la fe que los creadores de Tronos habían puesto en mí. Me sentí, en todos los sentidos, expuesta".

Para aliviar el estrés, la actriz que da vida a Daenerys Targaryen comenzó a trabajar con un entrenador personal y fue en una de las sesiones que comenzó a sentirse mal. "Sentí como si una banda elástica me apretara el cerebro. Intenté ignorar el dolor, pero no pude. Le dije a mi entrenador que tenía que tomar un descanso. Casi arrastrándome llegué al vestuario. Llegué al baño y me arrodillé, con náuseas. Mientras el dolor punzante en mi cabeza empeoraba. Sabía lo que estaba sucediendo: mi cerebro estaba dañado", detalló.

Fue trasladada a un hospital, donde le diagnosticaron "una hemorragia subaracnoidea (SAH, por sus siglas en inglés), un tipo de accidente cerebrovascular potencialmente mortal, causado por una hemorragia en el espacio que rodea el cerebro. Tuve un aneurisma, una ruptura arterial", dijo.

Clarke afirmó que un tercio de los pacientes que sufren SAH "mueren inmediatamente o poco después", y deben someterse a una cirugía urgente para no sufrir una segunda hemorragia. Aunque no quería entrar a pabellón, finalmente optó por someterse a una intervención. "Esta no sería mi última cirugía y no sería la peor. Tenía 24 años", contó.

"Cuando desperté, el dolor era insoportable. No sabía dónde estaba", detalló, y dijo que no podía recordar su nombre y entró en pánico. "Nunca había experimentado un miedo como ese. Podía ver mi vida pasar por delante, y no valía la pena vivirla (...) En mis peores momentos, llegué a pedir a los médicos que me dejara morir", relató.

Aproximadamente una semana después, Clarke volvió a salir de la UCI. Ya sabía hablar y recordaba su nombre,  y un mes después abandonó el hospital.

"Regresé a mi vida, pero, mientras estuve en el hospital, me avisaron de que tenía un aneurisma más pequeño en el otro lado del cerebro y que podía romperse en cualquier momento. Los médicos dijeron que era pequeño y que era posible que permaneciera inactivo e inofensivo indefinidamente. Sólo tendríamos que vigilarlo con cuidado", relató.

Nuevo episodio

Clarke contó que el segundo aneurisma llegó tras acabar la tercera temporada, en 2013. Durante un control, los médicos encontraron que "el bulto del otro lado de mi cerebro había crecido mucho, su tamaño se había duplicado y el médico dijo que había que 'cuidarlo'. Me prometieron una operación relativamente simple, más fácil que la última vez".

Le realizaron la misma operación con otra técnica, pero salió mal. "Cuando me despertaron, gritaba de dolor. El procedimiento había fallado. Tuve una hemorragia masiva y los médicos me dijeron que mis probabilidades de sobrevivir eran escasas si no volvían a operar".

"La recuperación fue aún más dolorosa de lo que había sido después de la primera cirugía", explicó, y dijo que temía tener pérdidas cognitivas o sensoriales. Estuvo otro mes en el hospital, y recibió el alta.

Con su testimonio, busca visibilizar esta enfermedad tan grave e importante, y actualmente es parte de una asociación benéfica de Reino Unido y Estados Unidos, SameYou, que busca brindar tratamiento a personas con lesiones cerebrales.

"Le doy las gracias a mi madre y mi hermano, a mis médicos y enfermeras, a mis amigos. Todos los días, hecho de menos a mi padre, que murió de cáncer en 2016, y a quien nunca podré agradecerle lo suficiente por sostener mi mano hasta el final", cerró.

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