Durante años, muchas familias han creído que aprender un segundo idioma podría representar una dificultad adicional para niños y jóvenes neurodivergentes. Sin embargo, la evidencia científica actual apunta en la dirección contraria.
Diversas investigaciones internacionales sostienen que el bilingüismo no solo es compatible con diagnósticos como TEA, TDAH o dislexia, sino que además puede aportar beneficios cognitivos, comunicativos y académicos relevantes.
Un mito que la ciencia ha comenzado a derribar
La discusión cobra especial importancia en Chile. Según datos del Centro de Estudios del Ministerio de Educación, los estudiantes con necesidades educativas especiales representan actualmente más del 13% de la matrícula escolar del país.
Pese a ello, todavía persisten dudas respecto a la capacidad de estos estudiantes para desenvolverse en programas bilingües. “Muchas familias llegan con el temor de que aprender una segunda lengua genere una sobrecarga cognitiva o retrase el desarrollo del lenguaje. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra exactamente lo contrario”, explica Alejandra Rodríguez, coordinadora del programa bilingüe de Cognita Chile.
Los beneficios observados en distintos diagnósticos
Los especialistas sostienen que el impacto positivo del bilingüismo puede manifestarse de distintas formas según las características de cada estudiante.
TEA y flexibilidad comunicativa
Investigaciones desarrolladas por la Universidad de Bangor concluyen que el aprendizaje de una segunda lengua no perjudica el desarrollo del idioma materno en estudiantes dentro del espectro autista.
Además, algunos estudios sugieren que el bilingüismo puede favorecer una mayor flexibilidad comunicativa y una mejor adaptación a distintos contextos sociales.
TDAH y funciones ejecutivas
En el caso del TDAH, alternar entre dos idiomas funciona como una forma de entrenamiento cognitivo permanente.
Revisiones publicadas en la revista Neuropsychologia indican que esta práctica puede fortalecer procesos asociados a la atención, la memoria de trabajo y el control inhibitorio.
Dislexia y comprensión del lenguaje
Para estudiantes con dislexia, el aprendizaje de un segundo idioma también puede ofrecer ventajas.
Los especialistas destacan que el bilingüismo favorece el desarrollo de la conciencia metalingüística, es decir, la capacidad de comprender cómo funciona el lenguaje, facilitando la adquisición de estrategias para enfrentar dificultades de lectura y escritura.
El desafío está en las metodologías
Los expertos coinciden en que el debate actual ya no debería centrarse en si los estudiantes neurodivergentes pueden aprender un segundo idioma, sino en cómo los establecimientos educacionales adaptan sus metodologías para acompañarlos de manera efectiva.
“Lo importante es no asumir limitaciones antes de tiempo. Cuando existen expectativas altas, enfoques respetuosos y los apoyos adecuados, los estudiantes suelen sorprender incluso a sus propias familias”, señala Rodríguez.
En ese contexto, factores como metodologías activas, espacios de aprendizaje flexibles y estrategias personalizadas aparecen como elementos fundamentales para potenciar el desarrollo de cada estudiante.
Una oportunidad para ampliar horizontes
Más allá del aprendizaje lingüístico, los especialistas destacan que dominar un segundo idioma puede abrir nuevas oportunidades académicas, culturales y laborales para niños y jóvenes neurodivergentes.
Por ello, cada vez más investigaciones respaldan la idea de que el bilingüismo no debe verse como una barrera adicional, sino como una herramienta que puede contribuir al desarrollo integral de los estudiantes cuando existe el acompañamiento adecuado.
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