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No son los adultos mayores: el grupo de chilenos que más preocupa por sus niveles de soledad, según expertos

En la Encuesta Bicentenario, el 59% de los jóvenes chilenos declara haberse sentido solo. Expertos analizan la hiperconexión digital y la falta de vínculos significativos.

Soledad
Getty Images

Las redes sociales, las aplicaciones de mensajería y las plataformas digitales permiten mantener contacto permanente con otras personas. Sin embargo, estar conectado no necesariamente significa sentirse acompañado. Así lo reflejan los resultados de la Encuesta Nacional Bicentenario UC 2026, que reveló que el 52% de los chilenos declaró haberse sentido solo durante la última semana.

La cifra aumenta al 59% entre los jóvenes de 18 a 34 años, convirtiendo a este grupo en uno de los principales focos de preocupación. El fenómeno fue analizado durante el Panal de Ideas de Concierto Valor, donde el académico de la Universidad del Desarrollo y presidente de Liquid Latam, Cristián Montegú, junto a la gerenta de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la Asociación Chilena de Seguridad (Achs), Paulina Calfucoy, abordaron los desafíos de recuperar los vínculos sociales.

Panal De Ideas 06 De Noviembre
Panal De Ideas 06 De Noviembre

Ambos coincidieron en la necesidad de generar espacios que permitan construir relaciones de confianza y pertenencia.

Más conectados que nunca, pero cada vez más solos

Cristián Montegú comenzó su reflexión destacando las cifras de la Encuesta Bicentenario. “En esta misma encuesta aparece que el 52% de los chilenos declara haberse sentido solo y entre los jóvenes de 18 a 34 años la cifra llega al 59%”, señaló.

Para el académico, estos resultados reflejan una contradicción entre las posibilidades que ofrece la tecnología y la calidad de las relaciones humanas. “Una súper paradoja, porque teniendo tantas herramientas para conectar [...] estando todo el día comunicándonos, seguimos teniendo o tenemos cada vez más dificultades para construir vínculos”, explicó.

La reflexión apunta a que la cantidad de interacciones digitales no necesariamente se traduce en relaciones profundas o en redes de apoyo significativas. El fenómeno también plantea interrogantes sobre cómo las nuevas generaciones construyen amistades, comunidades y espacios de pertenencia.

“Una comunidad no se construye reuniendo likes ni seguidores”

Durante la conversación, Montegú profundizó en las diferencias entre acumular contactos y desarrollar vínculos sociales.

A su juicio, la construcción de comunidades requiere elementos que van más allá de las plataformas digitales. “Una comunidad se construye, evidentemente, no reuniendo likes ni seguidores, sino que más bien generando pertenencia, y para que eso ocurra se necesita confianza”, sostuvo.

El académico planteó que, frente a este escenario, podrían adquirir mayor importancia los grupos pequeños y las comunidades construidas en torno a intereses compartidos. “Transitamos hacia un espacio donde vamos a buscar generar comunidades, pequeños clubes. Las tribus vuelven a ser muy importantes”, afirmó.

Su planteamiento destaca la necesidad de recuperar espacios donde las personas puedan establecer relaciones estables y desarrollar un sentido de pertenencia.

“La soledad hace mucho daño”: la preocupación por la salud mental

Paulina Calfucoy abordó las consecuencias que puede tener la soledad en el bienestar de las personas.

La representante de la Achs explicó que el fenómeno debe considerarse una preocupación social, debido a su relación con distintos problemas de salud. “El tema de la soledad es una conversación contemporánea fundamental”, afirmó.

Según señaló, la soledad se relaciona con dificultades de salud mental y también presenta asociaciones con enfermedades físicas. “Son predictores de enfermedades de salud mental, se correlacionan con enfermedades de salud física. La soledad hace mucho daño y nadie elige estar solo”, sostuvo.

Sus declaraciones apuntan a la importancia de observar no solo la frecuencia con que las personas interactúan, sino también la calidad de sus relaciones. “No es si interactúo con gente, es la calidad del vínculo. Y en esa calidad del vínculo que sostiene es donde vemos preocupación”, explicó.

La especialista destacó así que una persona puede mantener contacto frecuente con otras y, aun así, experimentar sentimientos de soledad.

¿Por qué los jóvenes pueden sentirse más solos que los adultos mayores?

Otro de los puntos abordados durante el Panal de Ideas fue la diferencia generacional en la percepción de soledad. Aunque el aislamiento suele asociarse con las personas mayores, los resultados de la Encuesta Bicentenario muestran niveles especialmente elevados entre los jóvenes.

Calfucoy destacó que esta situación resulta preocupante al comparar la percepción de las redes de apoyo entre distintas generaciones. “Lo que más nos preocupa es que es la gente en los 30 que está mucho más sola que los adultos mayores”, afirmó.

La gerenta de la Achs agregó que las personas mayores pueden percibir que cuentan con redes de apoyo más profundas que las generaciones jóvenes. Esta diferencia pone de manifiesto que la soledad no depende exclusivamente de la edad ni de la cantidad de personas con las que alguien se relaciona. También intervienen factores como la confianza, la estabilidad de las relaciones y la percepción de contar con apoyo cuando se necesita.

“Esto no es un problema individual”: el llamado a recuperar espacios comunitarios

Uno de los principales mensajes de Paulina Calfucoy fue que la soledad no debe interpretarse únicamente como una dificultad personal.

La especialista sostuvo que, cuando el fenómeno alcanza a una proporción importante de la población, resulta necesario analizar las condiciones sociales que lo favorecen. “Quiero enfatizar en que esto no es un problema individual de inaptitud o de que yo no sé vincularme”, explicó.

En ese sentido, planteó que la magnitud de los resultados obliga a pensar en respuestas colectivas. “Cuando [los datos] están generalizados, ya se convierte en un tema que tenemos que mirar socialmente”, agregó.

Calfucoy también llamó a considerar el papel que pueden desempeñar las organizaciones y los espacios laborales. “La pregunta es: ¿cómo construimos espacios que permitan ese encuentro?”, planteó.

Entre las posibles respuestas, mencionó la necesidad de promover condiciones laborales que permitan disponer de tiempo para compartir con otras personas. “Generamos condiciones laborales que nos permitan tener tiempo para el encuentro; recuperamos el espacio en el trabajo para encontrarnos con otros”, sostuvo.

El desafío de recuperar los vínculos en una sociedad hiperconectada

Las reflexiones del Panal de Ideas apuntaron a un desafío compartido: construir comunidades que permitan a las personas desarrollar relaciones significativas.

Los resultados de la Encuesta Bicentenario muestran que la soledad no se limita a quienes viven aislados o tienen pocas oportunidades de interactuar. También puede afectar a personas que mantienen una actividad social frecuente, pero que no perciben vínculos profundos o redes de apoyo suficientes.

Frente a este escenario, Cristián Montegú destacó la importancia de recuperar la confianza y el sentido de pertenencia. Paulina Calfucoy, por su parte, insistió en que las soluciones requieren observar las condiciones sociales, laborales y comunitarias que facilitan el encuentro.

El desafío, coincidieron, no consiste solamente en aumentar la cantidad de interacciones, sino en generar espacios donde las personas puedan construir relaciones que las acompañen y sostengan en el tiempo.


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