El 3 de noviembre de 1998, Alanis Morissette lanzó Supposed Former Infatuation Junkie, su cuarto álbum de estudio y el segundo publicado a escala internacional.
Tras la enorme repercusión global de Jagged Little Pill (1995), la artista canadiense sorprendió a la industria musical. Lo hizo al distanciarse de la rabia noventera para explorar un sonido oscuro, complejo y profundamente introspectivo.
En este proyecto, la intérprete no solo tocó la armónica, sino que también asumió la ejecución del piano y la flauta.
La producción combinó el estilo roquero y post-grunge con arreglos orquestales, bases electrónicas, sintetizadores y sonoridades orientales.
Asimismo, la cantautora desafió la fórmula tradicional del pop. Lo hizo al componer temas sin ganchos comerciales ni coros definidos, como Front Row, The Couch e I Was Hoping.
El enigma alrededor de la placa comenzó desde su portada, donde Morissette imprimió una foto de su sonrisa junto a un texto basado en los Ocho Preceptos del Budismo: "Pedimos que respeten el siguiente código moral sobre las premisas: Por favor, absténgase de matar, robar, tener una conducta sexual incorrecta, consumir intoxicantes, reproducir música, cantar, por favor, vístase respetuosamente".
Un viaje a la India y el récord histórico en Billboard
Un viaje espiritual a la India inspiró la composición de temas clave como Baba . Además, inspiró el primer sencillo oficial Thank U.
Esta última canción desconcertó a los oyentes que encasillaban a la cantante en un rol combativo, entregando en su lugar un mensaje de serenidad.
A pesar de su arriesgada búsqueda sonora, la placa debutó en la cima del Billboard 200 tras vender 469.054 copias durante su primera semana en Estados Unidos.
Con este registro, la intérprete estableció la mayor cifra de ventas semanales para una artista femenina hasta ese momento. De hecho, fue un récord que mantuvo durante dos años.
A la par del lanzamiento de promocionales como Joining You, Unsent y So Pure, el trabajo obtuvo un amplio reconocimiento crítico.
La producción le valió a Morissette el premio Juno a Álbum del Año, junto a dos nominaciones a los premios Grammy por la interpretación vocal de sus sencillos.
Con el paso de los años, el álbum superó los 10 millones de copias vendidas a nivel mundial, consolidando una de las etapas creativas más valientes de la artista.
