Después de una primavera marcada por lluvias intensas, granizadas y tormentas eléctricas en la zona central, el próximo verano podría traer un desafío meteorológico muy diferente: episodios de calor extremo con temperaturas que podrían alcanzar los 40 °C en algunos sectores.
Así lo advirtió Pamela Henríquez, meteoróloga y redactora jefe de Meteored, durante una entrevista en Concierto Valor, donde analizó las condiciones atmosféricas que han provocado fenómenos poco habituales durante octubre.
La especialista explicó que la combinación de aire frío en altura, temperaturas elevadas en la superficie y un escenario de El Niño intenso puede favorecer episodios de inestabilidad.
Pero su advertencia también apunta a lo que podría ocurrir durante los próximos meses, cuando se espera que aumenten las temperaturas en la zona central. “Se ha hablado incluso de llegar a 40 °C en algunos sectores de la zona central”, señaló.
¿Podrían alcanzarse los 40 °C durante el verano?
Una de las principales proyecciones abordadas por Henríquez se relaciona con las temperaturas que podrían registrarse durante la próxima temporada estival.
La meteoróloga planteó que algunos sectores de la zona central podrían experimentar episodios de calor especialmente intenso. “Tenemos que irnos preparando para el verano porque incluso el Niño debiese intensificarse hasta diciembre”, explicó.
Según la especialista, el fenómeno podría alcanzar su mayor intensidad hacia ese mes. “Diciembre debería ser su pic”, afirmó, utilizando el término inglés peak para referirse al máximo esperado.
Sin embargo, la posibilidad de registrar 40 °C no constituye un pronóstico confirmado para Santiago ni para una fecha específica. Se trata de un escenario que dependerá de las condiciones atmosféricas que se desarrollen durante el verano.
Un fenómeno de El Niño que podría alcanzar una intensidad excepcional
Durante la entrevista, Henríquez también abordó las anomalías de temperatura asociadas al océano Pacífico.
La meteoróloga mencionó proyecciones de calentamiento que podrían superar los 3,5 °C respecto de los valores de referencia. “Se espera que incluso la temperatura supere los 3,5 °C, que es algo bastante anómalo e histórico”, sostuvo.
La especialista vinculó este escenario con un fenómeno de El Niño particularmente intenso. “Nunca hemos tenido este Niño tan intenso desde cuando se tienen registros”, afirmó.
La declaración refleja la magnitud del escenario descrito por la entrevistada, aunque la clasificación definitiva de un evento de El Niño depende de los índices oceánicos utilizados y de los registros oficiales. Por eso, las proyecciones de intensidad deben distinguirse de los valores que finalmente se observen.
¿Por qué Santiago está viviendo tormentas que parecen tropicales?
Uno de los fenómenos que más ha llamado la atención durante octubre es la aparición de tormentas eléctricas y granizadas intensas en sectores de la zona central.
Henríquez explicó que estas condiciones pueden desarrollarse cuando existe un contraste importante entre las temperaturas de las distintas capas de la atmósfera. “Al tener aire frío en altura y más calor en la superficie, lo que genera esta interacción es un ascenso de aire”, señaló.
Ese movimiento ascendente puede favorecer el desarrollo de nubes de gran crecimiento vertical, capaces de producir precipitaciones intensas. La meteoróloga explicó que este mecanismo puede generar chubascos, tormentas eléctricas y granizos. “Se torna muy tropical el ambiente porque sentimos también una humedad”, agregó.
La expresión utilizada por la especialista describe la sensación de calor y humedad asociada a estos episodios, pero no significa que Santiago haya adquirido un clima tropical.
Santiago y una infraestructura pensada para condiciones más secas
La meteoróloga también cuestionó la preparación de la capital frente a episodios meteorológicos de gran intensidad.
Según Henríquez, la infraestructura urbana y la planificación de Santiago responden principalmente a condiciones climáticas históricamente más secas. “Santiago hemos visto que está preparado solamente para un clima más seco, pero no para este tipo de eventos”, afirmó.
La especialista planteó que la ciudad necesita adaptarse a escenarios donde pueden producirse lluvias intensas y tormentas localizadas. “Tenemos que hacer toda una planificación nueva para irnos preparando para los próximos años”, sostuvo.
Su reflexión apunta a que la respuesta frente a los eventos extremos no puede limitarse a las medidas adoptadas durante una emergencia.
También requiere revisar la infraestructura, los sistemas de drenaje y las herramientas utilizadas para anticipar los riesgos.
Los radares meteorológicos que Chile necesita
Otro de los temas centrales de la entrevista fue la falta de tecnología para observar y anticipar determinadas tormentas.
Henríquez destacó la importancia de contar con una red de radares meteorológicos que permita seguir la evolución de las precipitaciones y de los sistemas convectivos. “Los radares meteorológicos los venimos pidiendo hace bastantes años”, señaló.
La especialista explicó que no basta con instalar un único equipo para cubrir las necesidades del país. “No es solo un radar, tienen que ser varios en distintas zonas estratégicas”, afirmó.
Estos instrumentos permiten observar la ubicación, intensidad y desplazamiento de las precipitaciones, aportando información útil para emitir advertencias de muy corto plazo.
Henríquez planteó que, en determinados escenarios, esa tecnología podría proporcionar al menos unos 15 minutos de anticipación. Ese margen puede resultar relevante para adoptar medidas preventivas, aunque el tiempo disponible varía según el tipo de fenómeno y las condiciones de observación.
La importancia de aprender a convivir con las alertas
Además de mejorar la tecnología, la meteoróloga llamó a fortalecer la cultura de prevención.
Henríquez explicó que una advertencia meteorológica puede indicar que existen condiciones favorables para un fenómeno peligroso, aunque este finalmente no se produzca en todos los lugares señalados. La incertidumbre forma parte de los pronósticos, especialmente cuando se trata de tormentas localizadas.
Sin embargo, la especialista considera que todavía existe resistencia frente a las alertas que no terminan concretándose. “Aquí no tenemos esa cultura. Cuando decimos que va a pasar algo y no pasa, como que se molestan un poco”, comentó.
Para Henríquez , la población necesita familiarizarse con estos sistemas y comprender que las advertencias buscan reducir la exposición al riesgo. “Yo creo que es cosa de costumbre y de tener esto bien asentado en la sociedad”, agregó.
El cambio climático y los nuevos desafíos para Chile
La especialista también relacionó los fenómenos recientes con un escenario de cambio climático. “Tenemos un Niño muy intenso y además el cambio climático hace que todo sea mucho más extremo”, sostuvo.
Aunque la influencia del cambio climático debe evaluarse según el tipo de evento, el aumento de las temperaturas globales puede modificar las condiciones en que se desarrollan distintos fenómenos meteorológicos. En ese contexto, Henríquez planteó que Chile necesita revisar su preparación frente a escenarios que pueden combinar episodios de precipitaciones intensas con períodos de calor extremo.
La planificación urbana, la inversión en tecnología y la educación preventiva aparecen como elementos centrales de esa adaptación.
Un verano que exige atención
Las proyecciones de Pamela Henríquez plantean un escenario que deberá seguirse durante los próximos meses. Mientras la zona central enfrenta una primavera marcada por episodios de inestabilidad, la meteoróloga advierte que el verano podría registrar temperaturas especialmente elevadas.
La posibilidad de alcanzar los 40 °C en algunos sectores no significa que esa marca vaya a producirse necesariamente, pero sí refuerza la importancia de observar la evolución de las condiciones atmosféricas.
Para la especialista, la preparación debe considerar tanto los fenómenos que ya están ocurriendo como los riesgos que podrían presentarse más adelante. Porque después de las tormentas y granizadas de octubre, el próximo gran desafío climático de la zona central podría llegar acompañado de temperaturas extremas.
