Pocas piezas en la cultura popular arrastran una mística tan particular como "Yesterday". La gestación del clásico se remonta al ático de Wimpole Street, en Londres. Allí, un joven Paul McCartney residía junto a la familia de su entonces pareja, Jane Asher.
La inspiración fue tan espontánea que durante semanas McCartney vivió convencido de que se trataba de un plagio involuntario. Visitó a músicos, promotores y amigos cercanos tarareando la progresión de acordes, temiendo haberse apropiado de algún viejo estándar de jazz olvidado.
El mito de los huevos revueltos
Completar el texto lírico, sin embargo, se transformó en un desafío que tomó meses de constante trabajo. Para no perder la métrica rítmica mientras encontraba las palabras idóneas, McCartney comenzó a cantar versos provisionales. Estos versos desataron la risa de sus compañeros: “Scrambled eggs, oh, my baby how I love your legs” ("Huevos revueltos, oh, nena cómo amo tus piernas").
Aquella broma interna persiguió al grupo durante meses. Durante el rodaje de la película Help! en 1965, Paul pasaba horas martillando el piano en los sets de grabación con la melodía inconclusa. Esto fue al punto de agotar la paciencia del propio director Richard Lester.
El desenlace definitivo llegó durante un caluroso viaje en auto rumbo a las costas de Portugal: en el trayecto desde Lisboa hacia Albufeira, Macca empezó a encadenar rimas en su cabeza hasta dar con la palabra que bautizaría al himno: Yesterday.
La primera grabación solista de los Fab Four
El 14 de junio de 1965, tras recibir la investidura como Miembros de la Orden del Imperio Británico, el conjunto ingresó a los míticos estudios de EMI en Abbey Road. Aquella jornada fue una exhibición de versatilidad: registraron la potencia rockera de "I'm Down" y el folk de "I’ve Just Seen A Face". Entrada la noche, Paul presentó la flamante balada acústica.
La reacción de sus compañeros marcó un quiebre en la dinámica interna del cuarteto. Ringo Starr advirtió con honestidad que una batería ensuciaría la pieza. John Lennon y George Harrison coincidieron en que guitarras eléctricas no tenían cabida. Fue entonces cuando el productor George Martin lanzó la propuesta determinante. Decidió dejar a McCartney frente al micrófono únicamente con su guitarra acústica Epiphone Texan, respaldado por un cuarteto de cuerdas clásico.
Pese al temor inicial del bajista de sonar demasiado orquestado o anticuado para los cánones del rock and roll, la sensibilidad del arreglo de Martin elevó la melancolía a otra dimensión.
El asalto a Norteamérica y la consagración global
Aunque en Gran Bretaña se incluyó simplemente como una pista del álbum Help!, en el mercado estadounidense la discográfica Capitol vio un potencial comercial arrollador y la lanzó como sencillo en septiembre de 1965. En cuestión de semanas, "Yesterday" trepó de manera fulminante hasta el número 1 del Billboard Hot 100, puesto que retuvo durante un mes consecutivo.
El impacto cultural fue demoledor. Convertida con los años en la composición más grabada y versionada en la historia de la música —con interpretaciones que van desde Frank Sinatra hasta Elvis Presley—, "Yesterday" demostró que el rock and roll podía abrazar la música de cámara y la introspección poética. Además, lo hizo sin perder su identidad popular.
