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Los robots ya trabajan en Chile: quién los controla, qué empleos podrían cambiar y quién responde si fallan

Los robots autónomos ya operan en Chile en limpieza, logística y servicios. Conoce quién los controla, cómo se regulan y su impacto laboral.

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Getty Images

Los robots dejaron de ser una tecnología exclusiva de las fábricas. Actualmente, máquinas autónomas realizan tareas en hoteles, clínicas, bodegas y supermercados, incluidos recintos de Chile.

Algunas limpian grandes superficies, otras se desplazan por instalaciones y también existen equipos diseñados para orientar a clientes. Su llegada plantea una transformación en la organización del trabajo, pero también abre preguntas: ¿quién toma las decisiones cuando un robot está funcionando?, ¿quién responde si provoca un accidente? y ¿qué ocurrirá con los puestos de trabajo?

El avance de esta tecnología ya se refleja en las cifras internacionales. Según los antecedentes atribuidos al informe World Robotics 2026, de la Federación Internacional de Robótica (IFR), durante 2025 se instalaron más de 600 mil robots industriales en el mundo, un 11% más que el año anterior. Con ello, el número de robots industriales en operación habría alcanzado los cinco millones, aproximadamente el doble que siete años atrás.

Los robots ya están presentes en empresas chilenas

Una de las principales transformaciones ocurre fuera de las líneas de producción.

De acuerdo con las cifras del sector recogidas en el informe, las ventas de robots de servicio aumentaron un 24% durante 2025, hasta acercarse a las 250 mil unidades. En el caso de los robots de limpieza, el crecimiento fue de un 40%, mientras que las ventas de robots humanoides para usos comerciales alcanzaron aproximadamente las siete mil unidades.

En Chile, estas tecnologías ya se utilizan en actividades como limpieza, logística y servicios. Por ejemplo, existen robots autónomos destinados a limpiar espacios de hoteles y clínicas, además de equipos que pueden orientar a personas en supermercados.

VIC Robotics, división especializada de Tecnogroup, estima que sus máquinas han limpiado más de 200 mil metros cuadrados en instalaciones de sus clientes. “La robótica ya es una realidad que está transformando la forma en que operan distintas industrias”, explicó Alvin Wu, director general de Tecnogroup.

El ejecutivo agregó que el desafío está en determinar dónde pueden aportar valor y cómo incorporarlos de manera segura. “La tecnología debe estar al servicio de las personas, con objetivos claros y siempre bajo supervisión humana”, sostuvo.

¿Quién controla a los robots que trabajan de forma autónoma?

Aunque estos dispositivos pueden desplazarse sin que una persona los conduzca directamente, eso no significa que tengan libertad para decidir sus objetivos. En los sistemas descritos, los equipos humanos establecen las rutas, los horarios y las prioridades de trabajo.

Los robots utilizan sensores y cámaras para reconocer su entorno, evitar obstáculos y repetir tareas previamente configuradas. Si surge algún inconveniente, los supervisores pueden detenerlos o modificar sus instrucciones. Por lo tanto, su autonomía se concentra principalmente en la ejecución de determinadas actividades.

Esto marca una diferencia respecto de las imágenes de robots humanoides que suelen circular en redes sociales, capaces de realizar demostraciones más complejas. En los entornos laborales actuales, la utilidad de estas máquinas está vinculada especialmente a tareas específicas, repetitivas y supervisadas.

¿Quién responde si un robot provoca un accidente?

La expansión de la robótica también plantea desafíos legales.

Un ejemplo es la Unión Europea, donde se actualizó la normativa de responsabilidad por productos defectuosos para incorporar expresamente programas informáticos y sistemas de inteligencia artificial. Esto permite abordar posibles responsabilidades de los fabricantes cuando un defecto del producto, incluido su software, provoca daños.

En Chile, el escenario regulatorio es distinto. Según los antecedentes entregados, el país todavía no cuenta con una ley específica que regule integralmente la robótica, mientras el proyecto de regulación de inteligencia artificial continúa su tramitación legislativa.

En ese contexto, la determinación de responsabilidades puede involucrar contratos, garantías y las normas generales aplicables a fabricantes, proveedores y empresas usuarias. Por ello, la incorporación de robots exige establecer previamente quién se encarga de su mantenimiento, supervisión y funcionamiento seguro.

¿Los robots reemplazarán a los trabajadores?

La preocupación por el empleo es una de las principales interrogantes asociadas a la automatización.

En actividades como limpieza y logística, las empresas proveedoras destacan que estas tecnologías pueden asumir labores repetitivas o físicamente exigentes, permitiendo que los trabajadores se concentren en otras funciones. “Los robots no buscan necesariamente reemplazar personas, nacen desde la base de complementar su trabajo”, señaló Marcelo Ergas, director comercial de VIC Robotics.

El ejecutivo explicó que, en limpieza, las máquinas pueden hacerse cargo de actividades rutinarias mientras los equipos humanos realizan tareas que requieren mayor atención, criterio y especialización.

Sin embargo, el impacto de la automatización sobre el empleo también debe analizarse desde una perspectiva más amplia. El informe Future of Jobs Report 2025, del Foro Económico Mundial, proyecta que las transformaciones del mercado laboral podrían generar 170 millones de nuevos empleos y desplazar otros 92 millones hacia 2030. El balance estimado sería de 78 millones de puestos adicionales.

El mismo documento anticipa que el 22% de los empleos actuales experimentará cambios estructurales y que 59 de cada 100 trabajadores necesitarán capacitación. Estas cifras corresponden a transformaciones laborales de distinto origen, no exclusivamente al uso de robots.

Así, mientras las máquinas autónomas amplían su presencia en Chile, uno de los desafíos será preparar a los trabajadores para nuevas funciones y establecer condiciones claras para su utilización. Por ahora, la robótica que ya opera en empresas chilenas está enfocada principalmente en tareas concretas, con supervisión humana y capacidades más limitadas que las de los humanoides futuristas.


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