Chile podría enfrentar un verano marcado por temperaturas más altas de lo habitual, olas de calor y episodios de precipitaciones intensas. Este es uno de los escenarios que plantean los especialistas ante el fortalecimiento del fenómeno El Niño. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el evento climático continuará intensificándose durante los próximos meses, con un máximo previsto hacia finales de 2026.
Según el organismo, existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta febrero de 2027. Sus efectos sobre los patrones meteorológicos podrían prolongarse incluso después de ese período. El escenario genera especial atención en Chile, donde las altas temperaturas, la vegetación acumulada y la posibilidad de tormentas durante el verano representan desafíos para distintas zonas del país.
El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes
La OMM advirtió que el fenómeno actual podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados.
Según sus proyecciones, la temperatura superficial del océano Pacífico tropical podría alcanzar una anomalía de hasta 3,8 °C por encima de lo normal entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Esta cifra corresponde al calentamiento del océano en la región donde se desarrolla El Niño, y no significa que las temperaturas del aire en Chile aumentarán automáticamente en 3,8 °C.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, explicó que el episodio podría superar las escalas de seguimiento utilizadas durante las últimas cuatro décadas. La especialista también anticipó que El Niño alcanzará su mayor intensidad hacia finales de 2026, aunque sus consecuencias climáticas podrían sentirse mucho después.
A escala mundial, el fenómeno puede modificar los patrones de temperatura y precipitación, favoreciendo episodios de sequía, inundaciones y calor extremo en distintas regiones.
¿Qué temperaturas podría alcanzar Chile durante el verano de 2027?
En una conversación anterior con La Tercera, el investigador e ingeniero físico de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), Edgardo Sepúlveda, abordó las posibles consecuencias del fenómeno para el país. "El Niño conlleva altas temperaturas en verano, y los próximos meses no son la excepción", explicó.
De acuerdo con el especialista, enero y febrero podrían registrar temperaturas superiores a los valores habituales, acompañadas de una mayor frecuencia de olas de calor. En la zona central, las temperaturas máximas durante el verano suelen promediar entre 30 y 32 °C, según las cifras citadas por el investigador.
Sin embargo, ante la presencia de El Niño, Sepúlveda señaló que existe una probabilidad del 70% de alcanzar o superar esos valores. Esta estimación no significa que todas las jornadas tendrán temperaturas extremas, sino que el escenario climático podría favorecer períodos de calor más intenso.
El riesgo de incendios forestales durante los meses de calor
Las altas temperaturas también podrían generar condiciones favorables para la propagación de incendios forestales. Sepúlveda explicó que las lluvias registradas durante los últimos meses han favorecido el crecimiento de la vegetación en distintas zonas.
El problema aparece cuando ese material vegetal se seca durante el verano y puede transformarse en combustible para los incendios. La combinación de vegetación seca y altas temperaturas constituye, por ello, uno de los factores que preocupan ante la próxima temporada estival. Sin embargo, la ocurrencia y propagación de incendios también depende de otros elementos, como el viento, la humedad y las fuentes de ignición.
¿Podría llover intensamente en Chile durante el verano?
Aunque el verano suele ser una estación seca en buena parte de la zona central, los especialistas no descartan precipitaciones importantes. "Y aunque la estación seca se caracteriza por poca precipitación, no descartaría un evento de lluvia importante", indicó Sepúlveda.
El investigador explicó que podrían repetirse situaciones similares a las registradas recientemente en la Región Metropolitana. Entre ellas mencionó la formación de nubes cumulonimbus, capaces de producir precipitaciones intensas en períodos breves, acompañadas de tormentas eléctricas y granizos. Este tipo de eventos puede generar complicaciones incluso cuando su duración es limitada.
De todas formas, la posibilidad de lluvias intensas no significa que se haya confirmado un temporal para una fecha específica del verano.
¿Hasta cuándo durará El Niño?
Según los pronósticos de la OMM, el fenómeno tiene una probabilidad cercana al 100% de mantenerse hasta febrero de 2027. Su máxima intensidad se espera hacia finales de este año, aunque las alteraciones en los patrones climáticos podrían continuar durante los meses posteriores.
Para Chile, el escenario descrito por los especialistas combina tres elementos que requerirán especial atención: temperaturas superiores a lo normal, condiciones favorables para incendios forestales y la posibilidad de episodios de lluvias intensas. No obstante, las proyecciones estacionales describen tendencias y probabilidades. No permiten determinar con meses de anticipación la fecha exacta de una ola de calor o una tormenta.
Por ello, los pronósticos y alertas de los organismos meteorológicos nacionales seguirán siendo fundamentales para conocer cómo evolucionarán las condiciones durante el verano de 2027.
