No fue una receta ni una visita a un olivar lo que llevó a Gonzalo Prieto y Christopher Dunsmore a crear su nuevo emprendimiento. La idea apareció mirando una góndola.
Los dos amigos, que ya habían superado los 50 años al momento de emprender, observaron una categoría donde predominaban las botellas de vidrio verde, una estética de inspiración italiana y un lenguaje técnico. Su conclusión fue que existía espacio para hacer algo distinto.
Así nació Santa Gota, marca que salió al mercado durante agosto con dos aceites de oliva extra virgen y una propuesta que busca quitarle solemnidad al producto sin sacrificar su calidad. “No inventamos el aceite de oliva. Le sacamos la solemnidad, que era lo que estaba sobrando en la góndola”, resume Gonzalo Prieto, socio fundador.
Dos aceites de oliva para momentos diferentes
Una de las primeras decisiones fue separar el producto según su uso en la cocina.
Cocinar y Saltear está pensado para utilizarse al fuego y en el sartén. Se comercializa en una botella squeeze de 750 ml. Aderezar y Terminar, en cambio, está diseñado para utilizarse en crudo sobre las preparaciones y llega en un formato squeeze de 500 ml. Ambos son aceites de oliva extra virgen, premium blend, prensados en frío y elaborados con aceite de la Ribera del Maipo.
Los perfiles tampoco fueron elegidos al azar. “El blend lo armamos nosotros, cata por cata, hasta que quedó exactamente como lo queríamos. Que la marca sea entretenida no le quita ni una gota de calidad al aceite”, explica Christopher Dunsmore.
Del vidrio a una botella squeeze y una lata de refill
El cambio también alcanza al envase.
Santa Gota reemplazó la tradicional botella de vidrio por un formato squeeze, que permite apretar el recipiente para conseguir un hilo fino de aceite en lugar de verterlo directamente.
A esto se suma un sistema de recarga. Cada variedad cuenta con una lata de refill de 473 ml, cuya apertura funciona de manera similar a una lata de cerveza. El contenido se vierte posteriormente en el squeeze. La lógica propuesta por la marca es que la botella permanezca y la lata utilizada para recargarla pueda reciclarse.
Una marca que quiere vivir más allá de la cocina
Prieto y Dunsmore tampoco quieren limitar la identidad de Santa Gota al producto.
La etiqueta fue concebida como un elemento que puede cambiar mediante ediciones y diferentes guiños, mientras la marca busca construir una presencia que se extienda desde la mesa hacia las redes sociales e incluso la ropa. La apuesta se resume en su propio tagline: “El aceite de oliva extra virgen para los no tan vírgenes”.
Detrás del proyecto se cruzan además dos trayectorias diferentes. Christopher Dunsmore proviene del mundo del vino, donde creó marcas propias que llegaron a más de quince países. Gonzalo Prieto, ingeniero comercial de la Universidad Católica, trabajó durante quince años en Grupo Havas y fue gerente de finanzas en Bicecorp.
¿Dónde comprar Santa Gota?
Actualmente, los productos de Santa Gota se encuentran disponibles a través de su tienda propia, con despacho a todo Chile, y en Booz.
La expansión continuará en noviembre, cuando la marca tiene previsto ingresar a las góndolas de Líder, Jumbo y Unimarc, con presencia desde Arica hasta Punta Arenas.
Así, la apuesta de sus fundadores no pasa por reinventar lo que hay dentro del envase, sino por cambiar la manera de presentarlo y utilizarlo: dos aceites para usos distintos, una botella reutilizable y una identidad alejada de la solemnidad tradicional de la categoría.
