Efemerides

Trató de sabotear a Michael Jackson: La fascinante historia del líder del grupo que conquistó el Britpop contra todo pronostico

Celebramos los 63 años de Jarvis Cocker, el carismático líder de Pulp: su manifiesto de juventud y el choque con Michael Jackson.

Jarvis Cocker
Getty Images

En el ecosistema del rock británico de los noventa dominado por poses pendencieras y fórmulas de manual, Jarvis Cocker siempre jugó en una liga aparte.

Este 19 de septiembre, el líder, letrista y rostro indiscutido de Pulp cumple 63 años. Se ha consolidado como uno de los cronistas sociales más lúcidos, irónicos y magnéticos que ha engendrado la música de las islas británicas.

El plan maestro de un adolescente miope

Mucho antes de que el mundo se rindiera ante su figura desgarbada y sus trajes de terciopelo, Cocker ya tenía diseñada su hoja de ruta. A los 14 años redactó en un cuaderno escolar el destino manifiesto de Pulp:

"El grupo trabajará su camino hacia la masividad con canciones pop convencionales y levemente inusuales. Luego de alcanzar un estatus comercial exitoso, comenzará a subvertir y reestructurar tanto la industria de la música como la música en sí misma".

Pese a esa claridad visionaria, el trayecto estuvo lejos de ser un ascenso meteórico. Transcurrieron más de quince años de tropiezos, precariedad y anonimato que llevaron al músico a dudar de sus propias capacidades al cruzar la barrera de los 30 años.

La consagración definitiva llegó gracias a un guiño del azar en 1995. El guitarrista de The Stone Roses, John Squire, se fracturó la clavícula en un accidente de bicicleta una semana antes de Glastonbury. Tras bajarse del cartel, la producción del festival más importante del Reino Unido invitó de emergencia a Pulp para ocupar el cierre principal. Ante más de 80 mil personas y con un recién estrenado "Common People" sonando como himno generacional contra el turismo de la pobreza y la hipocresía de clases, Jarvis Cocker inscribió su nombre en la inmortalidad.

El accidente que redefinió su sonido

Una década antes de acariciar la gloria, un episodio absurdo cambió radicalmente la pluma de Cocker. Al intentar impresionar a una chica imitando a un acróbata urbano que pasaba de una ventana a otra por la cornisa de un edificio, el vocalista cayó al vacío desde un segundo piso. Se fracturó las piernas, la cadera, un brazo y una muñeca.

Confinado a una cama de hospital durante un mes, Jarvis comenzó a llevar un diario sobre sus compañeros de sala y los enfermos comunes. Poco después, abandonó las pretensiones de solemnidad para escribir sobre lo cotidiano. Escuchando casetes de Scott Walker y Barry White en un viejo teclado Yamaha, activó la función de ritmo bailable y dio con la ecuación mágica de Pulp: Scott Walker + Barry White + eurodisco + realismo crudo = música del futuro.

El desafío al "Mesías" y el rescate de Bowie

Durante la ceremonia de los Brit Awards de 1996, Michael Jackson presentó su corte "Earth Song" montado en una grúa, vestido de blanco inmaculado y rodeado de niños harapientos en una dramatización que rayaba en lo mesiánico. Disgustado por lo que consideraba un acto de arrogancia grotesco, Cocker subió al escenario. Deambuló confundido frente a las cámaras y terminó bajándose los pantalones de espaldas al público en señal de protesta.

El escándalo mediático fue mayúsculo: la policía lo detuvo hasta la madrugada y la prensa sensacionalista lo acusó de exponerse ante menores. Su inocencia se ratificó gracias a una intervención inesperada. David Bowie y su equipo audiovisual tenían registros propios de la gala que demostraron que Jarvis jamás agredió ni tocó a nadie en escena, logrando que los cargos fueran desestimados de inmediato.

Pese a ello, Cocker confesó más tarde que 1996 fue el año más oscuro de su vida personal. La fama se tornó desoladora y distante de los sueños juveniles.

La burla final y un legado inagotable en el britpop

Ese espíritu mordaz hacia el engranaje comercial se coronó en 2001 con "Bad Cover Version", tema de su placa We Love Life. Para ironizar sobre los discos benéficos de versiones complacientes, Pulp grabó un videoclip contratando a una serie de imitadores mediocres que desafinaban parodiando a figuras como Paul McCartney, Cher, David Bowie, Kurt Cobain y los hermanos Gallagher.

A sus 63 años, y tras haber demostrado en Santiago la plena vigencia de su magnetismo sobre el escenario, Jarvis Cocker ratifica que aquel manifiesto de los 14 años no fue una fantasía infantil. Fue la profecía cumplida del dandi más lúcido del pop británico.

 


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