Empanadas y asados pueden llevarse buena parte de la atención durante Fiestas Patrias, pero están lejos de ser los únicos protagonistas de la mesa chilena durante septiembre.
El mes patrio también está impulsando el reencuentro con preparaciones tradicionales como el pastel de choclo, charquicán, porotos, chacareros, chorrillanas, sopaipillas pasadas e incluso una sencilla paila de huevos.
Detrás de esta tendencia existiría un interés que trasciende las celebraciones dieciocheras: volver a descubrir recetas, ingredientes y sabores vinculados con la identidad y la memoria familiar.
Desde Emporio La Rosa aseguran haber observado durante los últimos años una mayor preocupación por conocer el origen de lo que comemos y recuperar preparaciones tradicionales.
Los sabores chilenos que vuelven a ganar terreno
“Hoy las personas no solo buscan comer rico, también quieren una experiencia conectada con la cultura, la historia y la identidad local”, explicó Maite Urbina, Product Manager de Emporio La Rosa. Entre los ingredientes que estarían recuperando protagonismo aparecen el choclo, zapallo, palta, porotos y miel de ulmo.
A ello se suma el interés de nuevas generaciones por acercarse a preparaciones que muchas veces conocieron a través de sus propias familias. Uno de los casos más representativos es el pastel de choclo, que continúa año tras año entre los platos más solicitados de la marca.
Algo similar ocurre con preparaciones como el charquicán y los porotos, que mantienen su presencia pese a la incorporación constante de nuevas tendencias gastronómicas. “Hay algo en la cocina chilena que trasciende las modas, porque está muy vinculada a los almuerzos familiares y los sabores de infancia”, sostuvo Urbina.
Del tomaticán a las sopaipillas: clásicos por redescubrir
El fenómeno también abre espacio para otras preparaciones que podrían recuperar mayor protagonismo. Entre ellas, Urbina menciona el tomaticán, carne mechada, sopaipillas y leche asada, además de distintas recetas provenientes de las regiones del país.
El desafío está en actualizar estos platos sin que pierdan aquello que los hace reconocibles.
Nuevas técnicas, presentaciones y procesos pueden incorporarse, pero manteniendo los ingredientes, sabores y elementos asociados a la memoria culinaria. “Nuestra filosofía es reinterpretar con respeto. Cuando una persona prueba un pastel de choclo o un charquicán tiene que reconocer inmediatamente ese sabor que forma parte de nuestra memoria colectiva”, explicó. “Podemos entregarle un sello propio, pero nunca reemplazar la tradición”, agregó.
Una propuesta chilena para septiembre
Bajo esa lógica, durante septiembre Emporio La Rosa reforzará su oferta de cocina chilena con pastel de choclo, charquicán, chorrillanas, chacarero, nuevas variedades de completos, ensalada chilena y empanadas de pino y pino picante.
También incorporará sopaipillas pasadas y una alternativa para compartir acompañada de carne mechada y pebre.
La propuesta llegará igualmente a los sabores dulces, con helados inspirados en ingredientes y preparaciones locales. Estas, como Chocolate Araucano, lúcuma, miel de ulmo, manjar blanco, leche asada, rosa, limón-menta-albahaca y chirimoya-naranja. “Septiembre nos invita a reencontrarnos con sabores que conocemos desde siempre, pero también a volver a mirar y valorar la enorme diversidad de nuestra cocina”, concluyó Urbina.
Una diversidad que demuestra que, cuando llega el mes patrio, la mesa chilena puede ofrecer mucho más que empanadas y asados.
