Javiera Carrera suele aparecer en la historia de Chile asociada a la primera bandera nacional o a las celebraciones patrióticas.
Sin embargo, nuevas investigaciones muestran una faceta mucho más activa de la hermana de José Miguel Carrera durante el proceso independentista.
La historiadora y académica de la Universidad del Desarrollo, Soledad Reyes, abordó esta dimensión en una entrevista con La Comunidad Contrataca de Radio Concierto, a propósito de su libro Doña Javiera y la formación del Chile Republicano.
Reyes dedicó entre tres y cuatro años a investigar la vida de Carrera mediante correspondencia y distintas fuentes históricas. Entre sus conclusiones destaca la influencia que ejerció sobre su hermano José Miguel.
Según la historiadora, José Miguel Carrera "no hacía nada sin preguntarle" a Javiera.
Su casa también funcionó como un espacio de encuentro para tertulias donde participaron figuras como Camilo Henríquez y Manuel de Salas.
La participación de Javiera no quedó limitada a esos encuentros.
La historiadora sostiene que copiaba de su puño y letra proclamas patriotas para distribuirlas y que además impulsó la educación de las mujeres en las escuelas conventuales.
Otro aspecto que Reyes destaca corresponde a la decisión de Javiera de mantener su nombre de soltera incluso en documentos y firmas, una postura que reflejaba su independencia personal.

Diez años de exilio y una tragedia familiar
El compromiso político tuvo consecuencias para Javiera Carrera.
Al partir al exilio, dejó una carta a su esposo en la que escribió: "Tengo el pecado de ser Carrera, seré madre y hermana".
Durante una década vivió entre Mendoza, Buenos Aires y Montevideo.
En ese período enfrentó la muerte de sus hermanos Juan José y Luis en 1818, y luego la de José Miguel en 1821.
"Ella escribe unas cartas que a mí me da la impresión que te juro no se podía levantar de la pena", relató Reyes durante la entrevista.
Cuando regresó a Chile, tras años de persecución y agotamiento, Javiera pronunció otra frase que refleja su desencanto: "Chile ya no es mi patria".
Posteriormente, dedicó sus esfuerzos a conseguir la repatriación de los restos de sus hermanos. Vivió sus últimos años en su hacienda de El Monte y murió a los 81 años en Santiago.
Sus restos descansan actualmente en la Catedral de Santiago junto a los de sus hermanos.
Allí, una inscripción recuerda a la familia Carrera: "La patria a los Carrera agradecida de sus servicios, compadecida de sus desgracias".
Sigue a Concierto.cl en Google Discover
Recibe nuestros contenidos directamente en tu feed.
Seguir en Google