La reforma constitucional de seguridad impulsada por el Gobierno podría ser retirada y reemplazada por una nueva propuesta. La alternativa comenzó a tomar forma en conversaciones con integrantes de la Comisión de Constitución del Senado, aunque el eventual retiro está condicionado a que exista un texto alternativo.
El objetivo es intentar destrabar una discusión que ha tenido dificultades para reunir el respaldo necesario. En lugar de continuar modificando la iniciativa original, la fórmula contempla trabajar sobre una nueva propuesta que recoja planteamientos surgidos durante su tramitación.
El senador Pedro Araya (PPD), presidente de la Comisión de Constitución, confirmó la disposición que le transmitió el Ejecutivo y señaló que el trabajo desarrollado por distintos parlamentarios podría utilizarse como insumo para la nueva iniciativa.
¿Qué pasaría con la actual reforma constitucional de seguridad?
El retiro no se produciría simplemente para terminar con la discusión. La condición es contar primero con una alternativa que permita continuar avanzando. “En cuanto a la reforma constitucional, de ser necesaria, hay que retirar el proyecto que presentó el gobierno e ingresar un nuevo texto”, afirmó Araya.
El senador planteó que la propuesta debería surgir de un acuerdo que permita incorporar las prioridades tanto del Gobierno como de la oposición. “Valoramos que el gobierno hoy día esté dispuesto a retirar el proyecto de reforma constitucional en la medida en que exista un texto alternativo que pueda recoger los distintos problemas que se han planteado”, agregó.
La fórmula considera el trabajo de Arturo Squella (Republicanos), Andrés Longton (RN) y Pedro Araya, además de elementos provenientes de una iniciativa de la senadora Paulina Vodanovic (PS).
Los tres puntos que podría considerar el nuevo texto
Andrés Longton explicó que la eventual nueva reforma buscaría concentrarse en tres materias.
Una de ellas apunta a establecer un régimen penitenciario diferenciado para criminales peligrosos. A esto se sumaría el fortalecimiento del actual Estado de Emergencia y la incorporación del crimen organizado en la Constitución.
Estos ejes habían sido trabajados previamente por Longton y Squella en un intento por encontrar una fórmula con mayor viabilidad dentro del Senado.
Ahora, la alternativa es que esas propuestas formen parte de una nueva iniciativa en lugar de continuar con el proyecto original. “Conversamos con el gobierno la posibilidad de que retiren su reforma para que nosotros podamos avanzar en estas dos líneas, refundiendo estos proyectos y, de esa manera, teniendo un acuerdo más amplio para que pueda ser despachada”, explicó Longton.
Longton aborda las dificultades del proyecto original
Las conversaciones ocurren después de semanas de negociaciones para modificar la iniciativa presentada inicialmente por el Ejecutivo.
Durante septiembre, Longton y Squella ya habían trabajado en una fórmula que reducía el alcance de la propuesta para intentar conseguir mayores apoyos en la Comisión de Constitución y posteriormente en la Sala.
Consultado sobre la forma en que ingresó originalmente la reforma, Longton reconoció que el proceso podría haber sido diferente. “Yo creo que se podría haber ingresado de una manera distinta del punto de vista del contenido si se hubiera sociabilizado”, afirmó.
Por ahora, el retiro depende de que las conversaciones produzcan un texto alternativo. Araya señaló que continuarán las tratativas con el Ejecutivo para intentar alcanzar un punto de acuerdo y destrabar la discusión constitucional.
