El 2 de septiembre de 1996, Suede lanzó Coming Up, su tercer álbum de estudio.
El disco llegó después de un momento decisivo: la salida del guitarrista Bernard Butler.
Richard Oakes ocupó su lugar, mientras Neil Codling se incorporó como tecladista. Ambos músicos ayudaron a construir una nueva etapa para la banda liderada por Brett Anderson.
A diferencia del tono oscuro de Dog Man Star (1994), Coming Up apostó por melodías más directas, guitarras memorables y una marcada orientación pop y glam.
"Lo recuerdo como el disco que más he disfrutado de todos los que hemos hecho", declaró Anderson años después.
Cinco singles llevaron a Suede a lo más alto
El cambio funcionó de inmediato.
Coming Up alcanzó el número uno en Reino Unido y colocó cinco sencillos entre los diez primeros: Trash, Beautiful Ones, Saturday Night, Lazy y Filmstar.
Entre ellos, Trash abrió el álbum con una declaración que resumía la nueva actitud del grupo.
La transformación también llamó la atención de David Bowie, quien elogió la capacidad del grupo para convertir elementos cotidianos en canciones atractivas: "Suede tiene la capacidad de tomar el polvo más cutre del mundo y dotarlo de un atractivo irresistible".
Además, el éxito disipó las dudas que había provocado la salida de Butler. Oakes y Codling aportaron nuevas ideas a la composición junto con Anderson, mientras la posterior gira consolidó la formación.
En 2000, Q Magazine incluyó Coming Up en el puesto 96 de su selección de los 100 mejores discos británicos de la historia.
Tres décadas después, el álbum continúa como el trabajo más vendido de Suede.
Su combinación de glam, guitarras y melodías pop convirtió aquella renovación de la banda en uno de los capítulos más importantes del Britpop de los años 90.
