El 17 de septiembre de 1967, The Doors llegó a la cúspide de la televisión estadounidense al debutar en el influyente espacio The Ed Sullivan Show.
Con su disco debut dominando las listas y "Light My Fire" consolidada como su mayor éxito comercial hasta ese momento, la presentación asomaba como la consagración masiva del cuarteto en horario de máxima audiencia.
El pero de presentarse en The Ed Sullivan Show
Sin embargo, el escaparate más codiciado de la cadena CBS venía acompañado de estrictas normas de comportamiento para una industria que vigilaba de cerca los contenidos juveniles. Minutos antes de salir al aire, los productores del espacio se acercaron al camarín de la banda con una exigencia innegociable. Debían eliminar la frase “Girl, we couldn’t get much higher” («Chica, no podríamos estar más colocados / volar más alto») debido a sus evidentes alusiones a las drogas y estados alterados de conciencia. Además, la indicación era sustituir la línea por un inocuo “Girl, we couldn’t get much better”.
La palabra empeñada y el desafío en directo
La banda aceptó el cambio durante los ensayos de la tarde para calmar las tensiones en el estudio. Sin embargo, al encenderse la luz roja de la transmisión en directo para millones de hogares, Jim Morrison optó por la fidelidad a su texto original.
Llegado el momento cumbre de la canción, el vocalista entonó la estrofa sin alteración alguna. Así, pronunció la palabra “higher” con total claridad frente a los micrófonos y las cámaras de la cadena. La negativa a acatar la orden desató la furia inmediata en el equipo de producción tras bambalinas. Como consecuencia, Sullivan y sus ejecutivos resolvieron vetar a la agrupación de forma indefinida, asegurando que jamás volverían a pisar ese set.
El mito del cine frente a la realidad
Décadas después, la cultura popular amplificó este enfrentamiento a través de la película biográfica The Doors (1991), dirigida por Oliver Stone. En el largometraje, el actor Val Kilmer personifica a un Morrison vacilante y provocador que le grita la frase a la cámara en actitud burlesca. Mientras tanto, en la cabina de control Ed Sullivan y los productores entran en pánico e intentan cortar la señal televisiva desesperadamente.
La realidad histórica distó bastante de ese dramatismo cinematográfico:
- Una ejecución natural: Morrison interpretó el corte con la misma solemnidad y trance que caracterizaba sus recitales regulares, sin aspavientos ni miradas provocadoras directas hacia la sala técnica.
- El enfrentamiento en camarines: Al concluir la canción, el equipo del espacio confrontó de inmediato al grupo en bastidores para informarles que estaban vetados de por vida y que habían perdido futuras fechas comprometidas.
- La templanza de Morrison: Lejos de la confrontación acalorada, el cantante escuchó la recriminación con frialdad y zanjó el conflicto con una célebre frase. "Bueno, supongo que ya hicimos el programa".
El episodio quedó grabado como una de las postales más emblemáticas de la contracultura de los sesenta. Fue la noche en que The Doors demostró que su poesía psicodélica no estaba dispuesta a acomodarse a las reglas del conservadurismo televisivo.
