En entrevista en Concierto Valor, el gerente de Marketing, Comercial y Experiencia de Cliente de PC Factory, Cristóbal Larraín, abordó el momento actual que atraviesa el desarrollo de la inteligencia artificial.
Además, mencionó las distintas alertas que han surgido tanto en la industria como entre los usuarios.
¿Qué tan justificado es el miedo a la IA?
Frente a la cobertura mediática internacional y los pronunciamientos de exinvestigadores del sector sobre los riesgos de autonomía de estos sistemas, Larraín remarcó la necesidad de situar la discusión en el control de las personas sobre los desarrollos tecnológicos:
“Detrás de esto hay seres humanos... nosotros somos de alguna manera los que estamos mandados a ver qué es lo que le pedimos, para qué se lo pedimos y con qué fines estamos trabajando con la inteligencia artificial. Los límites los ponemos nosotros”.
Para graficar este punto, recordó una reciente carta al director publicada en El Mercurio por un docente universitario que interactuó con un modelo para que respondiera como perro. Lo hizo hasta que le dio la orden de detenerse. Esto evidencia que los parámetros siguen dependiendo de las instrucciones humanas.
Velocidad del avance y sentido crítico
Al analizar el debate social sobre estas herramientas, Larraín sostuvo que la principal fuente de inquietud pública radica en la rapidez con la que se suceden las actualizaciones:
"Yo creo que eso es lo que más asusta: la velocidad, la rapidez con la que todo evoluciona. Si esto hace dos años era una cosa y hoy día es otra, ¿Qué va a pasar pasado mañana? Esa incertidumbre genera terror".
En cuanto a la adopción cotidiana y profesional de estas plataformas, enfatizó que no se debe sustituir la revisión personal por la automatización:
“Esto es una herramienta para trabajar con ella, no para que haga las cosas por ti. Si tú pides y dejas que haga sin revisar, obviamente va a llegar un momento en que va a hacer las cosas por ti, independiente de tus valores o creencias. Siempre tiene que haber un ser humano detrás”.
Postura de las nuevas generaciones y debate público
Larraín también compartió una experiencia familiar para ilustrar cómo los usuarios más jóvenes están evaluando el impacto de la tecnología en oficios creativos. Relató que su hijo, estudiante de ingeniería en computación y dibujante, optó por no adquirir una tablet de una marca tradicional. Esto fue porque la compañía desarrollaba herramientas generativas orientadas a la IA.
“Mi hijo me dijo: 'Papá, no quiero que me compres esta marca porque está trabajando con IA, y me parece un contrasentido que me den una herramienta para dibujar mientras desarrollan herramientas que van en contra de mi talento'. Hay una postura del ser humano sobre cómo relacionarse con ella”.
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