Pocos personajes en la historia del rock encarnan con tanta naturalidad la arrogancia, el magnetismo escénico y la actitud callejera como Liam Gallagher.
Este 21 de septiembre, el vocalista insignia de Oasis celebra 54 años de vida. Está consolidado no solo como el gran estandarte vocal del britpop, sino como una figura que supo transitar desde el descontrol juvenil hasta una respetada madurez artística sobre los escenarios del mundo.
Un golpe de martillo y una infancia compleja
Nacido en 1972 en el suburbio de Burnage, Mánchester, en el seno de una familia de origen irlandés, la niñez de Liam estuvo marcada por la violencia intrafamiliar ejercida por su padre, Thomas. Esto continuó hasta que su madre, Peggy, decidió separarse.
Curiosamente, durante sus primeros años la música no figuraba en sus prioridades. El propio cantante suele asegurar que su interés despertó de forma abrupta. Esto ocurrió luego de que un compañero de colegio le propinara un golpe con un martillo en la cabeza. A partir de ese momento, bandas como The Stone Roses, T-Rex, The Kinks y, sobre todo, The Beatles —con John Lennon como su máxima deidad— se transformaron en su motor existencial.
Desplantes, peleas y el bochorno del 'MTV Unplugged'
Durante la explosión de Oasis en los años 90, Liam vivió al límite de la fama. Protagonizó sonadas riñas públicas con figuras como Damon Albarn y Robbie Williams, además de expulsiones de hoteles y embarcaciones por su carácter impredecible.
Uno de sus episodios más bochornosos ocurrió en agosto de 1996, durante la grabación del prestigioso especial MTV Unplugged. Alegando dolor de garganta y resaca, se negó a subir a cantar minutos antes del show. Mientras Noel asumió la voz principal salvando la presentación, un Liam visiblemente embriagado se sentó en el palco superior. Allí se puso a fumar, beber cerveza y arrojarle objetos e insultos a su propio hermano mientras este interpretaba los temas.
Compositor a paso lento y renacer solista
Aunque durante los primeros años de Oasis el monopolio creativo le pertenecía a Noel, Liam comenzó a ganar terreno como letrista a partir de Standing on the Shoulder of Giants (2000). Desde entonces firmó piezas entrañables como "Songbird".
Tras la disolución de la banda en 2009 encabezó Beady Eye, proyecto con el que editó dos LPs de recepción moderada. No obstante, su verdadero despegue individual llegó con su carrera en solitario. Por ejemplo, álbumes como As You Were demostraron que su estampa de estrella seguía intacta. Además, alcanzó cifras de ventas y elogios de la crítica que revitalizaron su figura frente a las nuevas generaciones.
La guerra de la "papa" y la reconciliación definitiva
Durante la década y media de distanciamiento con su hermano mayor, la trinchera favorita de Liam fue Twitter (actualmente X). En la plataforma, el menor de los Gallagher solía subir fotografías desfavorables de Noel comparándolo obsesivamente con una "papa". La mofa escaló a tal nivel que los fanáticos comenzaron a asistir a sus shows solistas con tubérculos reales y peladores de papas. Por ello, los recintos se vieron obligados a prohibir dichos objetos por motivos de seguridad.
Sin embargo, tras pactar la tregua definitiva que desembocó en el multitudinario tour de reunión Live 25, el discurso cambió drásticamente. Así, Liam desestimó las antiguas bromas, pasó a catalogar a Noel públicamente como "un tipo bastante apuesto" y no duda en frenar en seco a cualquier seguidor que intente hablar mal de su hermano en internet.
Disciplina sobre los excesos
Atrás quedaron las resacas antes de los grandes recitales. Para la reciente etapa de retorno de Oasis, Liam exhibió un estándar de conducta y profesionalismo que sorprendió a la propia industria. Mantuvo una estricta sobriedad durante la totalidad del tour, cuidando rigurosamente su voz y sus tiempos de descanso.
Mientras el resto de la comitiva —incluido el propio Noel— participaba de festejos post-concierto, el vocalista optaba por recluirse temprano en su hotel para asegurar su rendimiento en tarima. De hecho, era habitualmente el primero en llegar a las pruebas de sonido. A sus 54 años, Liam Gallagher demuestra que la estirpe del rock and roll no radica en destruirse, sino en mantenerse de pie y con la garganta intacta para comandar a las masas.
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