Efemerides

Conquistó el número uno hace 61 años: la canción censurada por la sociedad que se convirtió en un himno del rock

El histórico tema de The Rolling Stones encabezó las listas británicas en septiembre de 1965 y se convirtió en uno de los grandes himnos del rock.

The Rolling Stones

El 9 de septiembre de 1965, The Rolling Stones alcanzaron el número uno del Reino Unido con (I Can't Get No) Satisfaction, una canción que terminó convirtiéndose en uno de los mayores clásicos de la historia del rock.

El tema, compuesto por Mick Jagger y Keith Richards, llegó a la cima británica durante una etapa decisiva para la banda.

Además, se transformó en su cuarto número uno en ese país.

Todo comienza con uno de los riffs más reconocibles de la música popular.

Richards encontró la idea durante la madrugada y la registró antes de volver a dormir.

La Biblioteca del Congreso estadounidense incorporó posteriormente la grabación a su Registro Nacional de Grabaciones.

La canción apareció en el álbum Out of Our Heads y también se convirtió en el primer número uno de los Stones en Estados Unidos. Su letra retrató la frustración juvenil, el desencanto y las tensiones sociales de los años 60.

Satisfaction y una canción que desafió a su época

El impacto del tema no se limitó a las listas. Sus referencias sexuales y críticas al consumo provocaron controversia, mientras que su sonido ayudó a consolidar la identidad de The Rolling Stones.

La crítica también terminó reconociendo su importancia. En 1976, New Musical Express la ubicó séptima entre los mejores sencillos de todos los tiempos.

Posteriormente apareció en numerosas selecciones históricas y en 2004 Rolling Stone la situó como la segunda mejor canción de todos los tiempos, solo detrás de Like a Rolling Stone de Bob Dylan.

La Biblioteca del Congreso la incorporó en 2006 al National Recording Registry por su relevancia cultural e histórica para Estados Unidos.

Incluso décadas después, el riff continúa siendo uno de los elementos más identificables del rock.

La propia Biblioteca del Congreso destaca cómo Richards transformó aquella idea inicial con una guitarra acústica al utilizar un efecto de fuzz que terminó definiendo el sonido de la grabación.


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