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"Yo no pongo la otra mejilla": la frase de Pedro Lemebel que sacudió a la izquierda y reaparece en un revelador podcast

"Prenderse fuego: las voces de Pedro Lemebel" recupera archivos, entrevistas y registros del escritor para reconstruir episodios clave de su vida y obra.

Prenderse Fuego
Cedida

La voz de Pedro Lemebel vuelve a ocupar el centro de la conversación cultural chilena.

Prenderse fuego: las voces de Pedro Lemebel, podcast producido por Podium Podcast Chile junto al Centro Gabriela Mistral (GAM), reconstruye su trayectoria mediante archivos inéditos, documentos personales y más de 50 entrevistas.

La serie cuenta con seis capítulos, estrenados semanalmente desde el 29 de julio en Spotify, YouTube y otras plataformas de audio.

El proyecto busca acercarse a Lemebel desde sus propias palabras y desde los testimonios de quienes compartieron distintos momentos de su vida.

El tercer episodio, estrenado el 12 de agosto, recorre algunas de las expresiones que mejor explican su relación con el arte, la política, la escritura y la disidencia.

Pedro Lemebel entre la política, el arte y la crónica

Uno de los momentos centrales ocurrió en 1986, cuando Lemebel irrumpió en una concentración de partidos de izquierda en la Estación Mapocho.

Allí, con tacos altos y el rostro maquillado con una hoz y un martillo, leyó su manifiesto Hablo por mi diferencia.

En esa intervención cuestionó la exclusión que también encontraba dentro de los sectores políticos con los que compartía ideas.

Entre sus frases más recordadas aparece: "Mi hombría es aceptarme diferente. Ser cobarde es mucho más duro. Yo no pongo la otra mejilla. Pongo el culo, compañero".

El episodio también aborda su trabajo junto a Francisco Casas en Las Yeguas del Apocalipsis.

El colectivo, activo entre 1987 y 1993, utilizó performances, fotografías e intervenciones para tensionar las relaciones entre arte, política, sexualidad y sociedad.

Entre esas acciones aparece Las dos Fridas, realizada en 1989 y fotografiada por Pedro Marinello, una obra que hoy forma parte de colecciones internacionales como la del MoMA.

La escritura ocupa otro espacio fundamental.

Lemebel encontró en la crónica urbana una forma de narrar las experiencias de los sectores marginados y convertirlas en literatura.

"La crónica me quedó como un traje a la medida... como si me entregaran a mí el ropero de Lady Di para escribir", recordó.

El episodio también recupera su mirada sobre la confrontación y el debate: "¿Qué miedo le tienen a la confrontación, si la vida es eso?".

Prenderse fuego propone así escuchar nuevamente a Lemebel desde sus propias palabras y comprender cómo convirtió su voz, su cuerpo y su escritura en herramientas para cuestionar las normas de su época.


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