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Menos horas y mayores costos: el desafío que enfrentan las empresas con la nueva etapa de las 40 horas

La reducción de la jornada a 42 horas coincide con un alza de 7,9% en los costos laborales y obliga a las empresas a revisar su productividad.

Ley 40 Horas Y Empresas
Getty Images

La nueva etapa de la Ley de 40 Horas está planteando una ecuación relevante para las empresas chilenas: mantener sus niveles de producción y atención trabajando menos tiempo, en un escenario donde además han aumentado los costos asociados al empleo.

Desde el 26 de abril de 2026, la jornada ordinaria máxima pasó de 44 a 42 horas semanales. El proceso continuará hasta abril de 2028, cuando se complete la reducción a 40 horas.

En paralelo, el Índice de Costos Laborales aumentó 7,9% en doce meses a mayo, mientras que el costo medio por hora llegó a $8.557. A esto se suma el ingreso mínimo mensual de $553.553, vigente desde el 1 de mayo para trabajadores de entre 18 y 65 años. ¿Cómo mantener entonces el mismo nivel de actividad?

El desafío de aumentar la productividad

Si una compañía obtenía determinada producción trabajando 44 horas y pretende conservarla en 42, necesita incrementar aproximadamente un 4,8% su productividad por hora.

Para María Angélica Abuawad, CEO de A&M Solutions, la respuesta no debería consistir simplemente en aumentar la carga sobre los trabajadores. “La productividad mejora cuando la empresa ordena sus procesos, elimina tiempos improductivos y utiliza mejor sus recursos”, explicó.

La especialista advierte que exigir más tareas sin modificar la organización puede terminar generando errores, agotamiento y mayores costos.

El escenario puede resultar especialmente complejo para pymes con márgenes reducidos, contratos con precios previamente establecidos o una alta dependencia de mano de obra.

Procesos que podrían estar consumiendo tiempo y dinero

Una de las dificultades, según A&M Solutions, es que una empresa puede conocer sus ventas sin tener completamente identificado cuánto cuesta producir cada bien o entregar determinado servicio.

Horas extraordinarias, retrasos, devoluciones, tareas repetidas y tiempos de espera pueden reducir los márgenes sin que el problema sea inmediatamente visible.

Por ello, la consultora propone revisar áreas como cobranzas, conciliaciones bancarias, facturación, inventarios, órdenes de compra, planificación de turnos y seguimiento de pagos.

La automatización también aparece como alternativa, aunque Abuawad plantea que primero deben organizarse los procedimientos. “Automatizar una operación desordenada solamente consigue que los errores se produzcan más rápido”, señaló.

La reducción de dos horas semanales supone más de 100 horas menos por trabajador al año. En una empresa con 50 personas, el efecto supera las 5.000 horas anuales.

Frente a ese escenario, A&M Solutions sostiene que la adaptación pasa por conocer los costos, medir los tiempos y detectar ineficiencias, antes que responder automáticamente reduciendo personal o aumentando la presión sobre los equipos.


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