Mientras en gran parte del país comprar un medicamento puede tomar solo unos minutos, en algunas comunas de Chile esa tarea implica recorrer cientos de kilómetros. Para la exsubsecretaria de Salud Pública Paula Daza, el problema no responde únicamente a factores geográficos o comerciales, sino también a una regulación que dificulta la instalación de farmacias en sectores más aislados.
Durante una entrevista en Concierto Valor, Daza sostuvo que el país necesita actualizar su legislación para incorporar modelos que ya funcionan en otras partes del mundo y facilitar el acceso a medicamentos sin comprometer la seguridad de los pacientes.
Comunas donde no existe ninguna farmacia
Daza advirtió que el acceso a medicamentos continúa siendo profundamente desigual dependiendo del lugar donde viven las personas. "Hay aproximadamente unas 40 comunas en Chile donde no hay farmacias... hay familias que tienen que recorrer más de 200 km para poder conseguir un medicamento", afirmó.
Según explicó, esa realidad no necesariamente obedece a una falta de interés empresarial. "El problema no tiene que ver con falta de interés o de mercado, sino con una regulación que dificulta la llegada de estos servicios a zonas que están más aisladas", sostuvo.
Su diagnóstico apunta a que las normas vigentes terminan elevando los costos de funcionamiento de las farmacias, especialmente en localidades con menor población.
Una regulación pensada para otra realidad
La exsubsecretaria cuestionó que el Código Sanitario mantenga exigencias que, a su juicio, ya no responden a las posibilidades tecnológicas actuales. "Tenemos una regulación de hace más de 10 años... que le exige a las farmacias... tener un químico farmacéutico todo el tiempo que esté disponible. Obviamente el costo de tener un profesional de ese nivel... es muy alto", explicó.
Ese requisito, señaló, dificulta la apertura de nuevos puntos de venta en comunas pequeñas o alejadas, donde resulta más complejo sostener una estructura permanente.
La propuesta: tecnología y supervisión remota
Para enfrentar esa situación, Daza propuso avanzar hacia modelos utilizados internacionalmente, como el denominado Hub Spoke. "Avancemos... hoy día que tenemos tecnología, tenemos internet... Hay un modelo que se llama Hub Spoke, que es una farmacia central con sucursales satélites... se libera la exigencia de tener en los puntos de entrega la presencia de un químico farmacéutico todo el tiempo", explicó.
El sistema considera una farmacia principal desde donde un químico farmacéutico supervisa, mediante apoyo tecnológico, distintos puntos de atención operados por técnicos en farmacia.
A juicio de Daza, este tipo de organización permitiría ampliar la cobertura sin eliminar la supervisión profesional.
Un cambio que requiere modificar la ley
La exsubsecretaria recalcó que implementar este tipo de soluciones no depende únicamente de decisiones administrativas. "Nuestro Código Sanitario es bastante estricto y acá requiere un proyecto de ley. De todas maneras, esto es cambio legal. No es una normativa o un reglamento que emite el Ministerio de Salud", señaló.
Además, recordó que Chile mantiene un gasto de bolsillo en salud superior al promedio de los países de la OCDE, situación que hace aún más relevante mejorar el acceso a medicamentos para quienes viven en zonas con menor oferta de servicios.
Según Daza, el desafío no consiste solo en aumentar el número de farmacias, sino en adaptar la regulación para que la tecnología permita acercar los medicamentos a las personas sin sacrificar estándares de seguridad.
