Padecer una enfermedad cubierta por las Garantías Explícitas en Salud (GES) no significa que todos sus beneficios comiencen a operar sin ninguna intervención del paciente. Existe un paso fundamental que las personas deben conocer para poder hacer valer las garantías establecidas por el sistema.
Así lo explicó José Miguel Bernucci, especialista en medicina interna y magíster en salud pública, durante una entrevista en Concierto Valor sobre los principales desafíos que enfrenta actualmente el sistema sanitario chileno.
El especialista calificó este funcionamiento como la “letra chica” del GES: las garantías requieren ser activadas y posteriormente debe existir un seguimiento por parte del propio paciente.
La “letra chica” que deben conocer los pacientes GES
Bernucci explicó que el sistema requiere una participación activa de las personas para hacer efectivas sus garantías. “La letra chica de la ley GES es que requiere la activación y requiere el seguimiento por parte del paciente”, señaló.
Esto adquiere especial importancia frente a las garantías relacionadas con los tiempos de atención.
El especialista advirtió que Fonasa no necesariamente notificará directamente al paciente cuando se haya incumplido uno de esos plazos. “No va a llegar Fonasa [...] a decirle: ‘Sabe señor, se le venció su garantía, usted tiene que hacerla exigible’”, explicó.
Por esta razón, conocer el funcionamiento del sistema resulta fundamental para que las personas puedan hacer valer las protecciones contempladas para las patologías incluidas.
El desafío de ampliar el GES a nuevos tipos de cáncer
La conversación también abordó la incorporación de más tipos de cáncer a las garantías.
Bernucci valoró avanzar hacia una mayor cobertura, especialmente considerando las diferencias que actualmente existen entre pacientes dependiendo del diagnóstico que reciben. “Hoy en día es injusto que una persona que tenga un cáncer de páncreas no pueda acceder a garantías explícitas versus una persona que tiene un cáncer que sí está incluido en la actualidad”, sostuvo.
Sin embargo, ampliar las enfermedades cubiertas también supone un desafío para la capacidad del sistema. La incorporación de nuevos pacientes aumenta la necesidad de contar con especialistas, entre ellos oncólogos y cirujanos, capaces de responder a la demanda.
El déficit de infraestructura del sistema chileno
Bernucci también puso el foco en las limitaciones de infraestructura que enfrenta Chile.
De acuerdo con las cifras entregadas por el especialista, el país dispone de 1,9 camas por cada 100.000 habitantes, mientras que el promedio de la OCDE alcanza las 4,2. “Tenemos menos del 50% de las camas y eso es sumado público-privado”, afirmó.
Para el experto, estas restricciones ayudan a explicar por qué las soluciones sanitarias requieren la participación coordinada de ambos subsistemas.
La colaboración entre el sistema público y privado
Uno de los principales planteamientos de Bernucci fue que ninguno de los dos sectores cuenta individualmente con capacidad suficiente para responder a todas las necesidades sanitarias del país. “Ninguno de los dos subsistemas por separado, ni el público ni el privado, puede darle solución a toda la población”, sostuvo.
Por ello, apuntó a la coordinación entre ambos como una herramienta para enfrentar problemas como las listas de espera. “La mayoría de las soluciones de salud en nuestro país [...] requiere del trabajo coordinado de ambos subsistemas”, agregó.
La experiencia acumulada durante la pandemia fue planteada como un antecedente de esa capacidad de coordinación.
El problema detrás de las licencias médicas
Otro de los asuntos abordados fue el elevado gasto asociado a las licencias médicas.
Aunque los fraudes habrían disminuido considerablemente después de los escándalos conocidos, Bernucci sostuvo que el problema también tiene relación con la forma en que está diseñado el sistema.
En particular, apuntó a la ausencia de mecanismos que modifiquen el beneficio a medida que transcurre el tiempo. “El sistema de licencias médicas en nuestro país es uno de los pocos que no tiene ese agote [en el tiempo]”, explicó.
Una alternativa, planteó, sería avanzar hacia mecanismos donde posteriormente puedan operar otros subsidios.
Los distintos problemas muestran que los desafíos de la salud chilena no pasan únicamente por aumentar los recursos disponibles. También involucran el diseño de las políticas y el conocimiento que tienen los pacientes sobre sus derechos.
En el caso del GES, ese último punto resulta especialmente relevante: las garantías existen, pero el paciente necesita conocer cómo activarlas y hacerles seguimiento para poder exigirlas.
