La reciente modificación en los criterios de las becas de Postdoctorado Fondecyt abrió un debate que va mucho más allá de la asignación de recursos. Para la abogada y directora de asuntos públicos Aisén Etcheverry, el cambio pone en riesgo un elemento clave para el desarrollo del conocimiento: la investigación científica que aún no tiene una aplicación práctica inmediata.
Durante una conversación en Concierto Valor, la experta sostuvo que privilegiar exclusivamente áreas aplicadas puede limitar la capacidad del país para generar los descubrimientos que impulsarán la innovación de las próximas décadas.
La ciencia que hoy no tiene respuestas... pero sí preguntas
Etcheverry explicó que uno de los principales aportes de la ciencia básica es precisamente investigar fenómenos cuyo resultado todavía se desconoce. "Hay alguien que financia esa ciencia que tiene una pregunta de base, que no sabe a dónde conduce e invierte en que eso ocurra. Si no hubiésemos invertido en eso, no tendríamos hoy día inteligencia artificial, no tendríamos internet", afirmó.
Según señaló, muchos de los avances tecnológicos que hoy forman parte de la vida cotidiana surgieron de investigaciones que, en su momento, no perseguían un objetivo comercial específico.
El riesgo de mirar solo el corto plazo
La directora de asuntos públicos advirtió que modificar los criterios tradicionales de Fondecyt puede tener consecuencias que solo se harán visibles con el paso de los años. "Estamos hipotecando el futuro porque hoy día no sabemos lo que vamos a necesitar en 10 años más. La única forma de estar preparados para eso que no sabemos hacia el futuro es tener capacidad de conocimiento inicial", sostuvo.
A su juicio, el desarrollo científico requiere mantener espacios para la curiosidad y la exploración, incluso cuando los resultados no puedan anticiparse.
Un cambio que preocupa a la comunidad científica
Etcheverry explicó que la inquietud no apunta a fortalecer la ciencia aplicada, sino al instrumento utilizado para hacerlo. "El problema es que se hizo en un instrumento, el Fondecyt, que precisamente siempre y toda la vida ha estado abierto a todas las áreas del conocimiento", señaló.
Según indicó, ese carácter transversal ha sido uno de los pilares del sistema de investigación chileno y permitió impulsar disciplinas muy diversas bajo criterios de excelencia académica.
Impacto en la formación de nuevos profesionales
La especialista también advirtió que el efecto podría extenderse más allá de los laboratorios.
A su juicio, limitar la investigación termina afectando directamente la calidad de la educación superior. "La calidad de la formación universitaria depende de la investigación que esas universidades hacen directamente... uno enseña lo que investiga. Si nosotros dejamos de investigar ciertas cosas, vamos a dejar de enseñar ciertas cosas o lo que vamos a enseñar va a ser de peor calidad", afirmó.
Para Etcheverry, el debate no consiste en escoger entre ciencia aplicada o ciencia básica, sino en comprender que ambas cumplen funciones complementarias.
Mientras una busca resolver problemas concretos del presente, la otra construye el conocimiento que permitirá enfrentar desafíos que hoy todavía ni siquiera existen.
