Cuando se habla de vitamina D, la mayoría de las personas la relaciona inmediatamente con la salud de los huesos y la absorción de calcio. Sin embargo, esa es solo una parte de las funciones que cumple en el organismo.
La doctora y médico nutrióloga Macarena Samhan advirtió que esta vitamina también participa en procesos relacionados con el sistema inmune y el metabolismo, por lo que un déficit puede tener efectos que muchas veces pasan inadvertidos.
Durante una conversación en Concierto Valor, la especialista explicó por qué la insuficiencia de vitamina D es un problema frecuente en Chile y cuáles son los grupos que requieren mayor atención.
Mucho más que fortalecer los huesos
Aunque la vitamina D sigue siendo fundamental para la salud ósea, Samhan sostuvo que su rol es bastante más amplio.
Entre otras funciones, explicó que participa en el metabolismo de la insulina y en la respuesta del organismo frente a diversas infecciones respiratorias.
"Hacen que las infecciones virales sean menos graves. Por ejemplo, el COVID, la influenza e incluso el sincicial", señaló.
Su planteamiento apunta a que mantener niveles adecuados no solo contribuye al sistema musculoesquelético, sino también al funcionamiento general del organismo.
Por qué la obesidad aumenta el riesgo de déficit
La especialista también abordó uno de los factores que con mayor frecuencia se asocia a niveles bajos de vitamina D: la obesidad.
Explicó que esta vitamina es liposoluble, es decir, se almacena en el tejido graso.
"La vitamina D... es liposoluble (soluble en grasa)... una persona que tiene más adiposidad va a tener menores niveles de vitamina D", indicó.
Eso significa que, aunque una persona incorpore vitamina D, una parte importante puede quedar retenida en el tejido adiposo, disminuyendo la cantidad disponible en la circulación.
Alimentación y sol: muchas veces no son suficientes
Otro de los puntos abordados fue la dificultad para corregir un déficit únicamente mediante cambios en la alimentación.
"La alimentación no es suficiente para corregir un déficit. Uno nunca corrige un déficit con alimentación", afirmó.
Respecto a la exposición solar, explicó que la recomendación general considera entre 10 y 15 minutos diarios alrededor del mediodía.
"Lo que se recomiendan son 10 a 15 minutos al día a una hora como tipo 12 del día... pero es algo que uno no hace todos los días", comentó.
Factores como el uso habitual de protector solar, el estilo de vida en espacios cerrados o las condiciones climáticas hacen que muchas personas no alcancen esa exposición de manera constante.
¿Quiénes deberían poner más atención?
Frente a ese escenario, Samhan señaló que la suplementación puede ser una herramienta útil, especialmente en personas con mayor riesgo de presentar déficit.
"Siempre suplementarse vitamina D base en dosis bajitas... sobre todo en edades que sí lo necesitan, como lactantes... adultos mayores... personas con piel más oscura o que estén en zonas más extremas del país", explicó.
La especialista enfatizó que el objetivo no es reemplazar una alimentación saludable o la exposición al sol, sino complementar aquellas situaciones donde esos factores no resultan suficientes para mantener niveles adecuados.
El mensaje central, concluyó, es que la vitamina D no debe entenderse únicamente como un nutriente asociado a los huesos. Su participación en distintos procesos del organismo hace que su déficit pueda tener consecuencias más amplias de las que muchas personas imaginan.
