Phil Collins sorprendió al revelar que estuvo al borde de la muerte en 2024 debido a las secuelas que le dejó el abuso de alcohol.
El exintegrante de Genesis confesó que permaneció siete meses hospitalizado, pasó por cuidados intensivos y necesitó soporte vital cuando varios de sus órganos comenzaron a fallar.
En una entrevista con The Sunday Times, el músico recordó que los médicos incluso evaluaron la posibilidad de retirar el soporte vital.
"Hubo decisiones que tomar sobre si debían mantener a Phil con soporte vital", relató.
Collins explicó que no fue plenamente consciente de la gravedad de la situación. "Mis riñones estaban dejando de funcionar, mis órganos simplemente estaban colapsando. La gente venía a despedirse de mí. Pero no recuerdo que vinieran, no tenía idea de que eso estaba ocurriendo".
El artista agregó que sus seres queridos temían el peor desenlace. "Todos estaban preocupados porque pensaban que no volverían a verme. Todo pudo haber salido terriblemente mal".
Phil Collins: el alcohol agravó su delicado estado de salud
El baterista de Genesis arrastra diversos problemas médicos desde la lesión de columna que sufrió en 2007, la cual le provocó un severo daño nervioso y afectó su capacidad para tocar la batería.
Aunque dejó el alcohol en 2012 tras una hospitalización por pancreatitis aguda, Collins reconoció que volvió a beber en 2023.
"Tomaba vino al despertar. Eso era lo que quería para el desayuno: una copa de vino", confesó.
Ese hábito terminó pasándole la cuenta a fines de ese año, cuando ingresó nuevamente al hospital y permaneció internado durante siete meses.
"Tuve muchísima suerte de salir de esa", afirmó.
El músico también aseguró que esa experiencia marcó un punto de inflexión en su vida.
"Ni que decir tiene que desde entonces no he vuelto a beber", señaló, insistiendo en que "todo pudo haber salido terriblemente mal".
A pesar de las secuelas físicas, Collins entregó una señal de optimismo a comienzos de este año al reconocer que contempla la posibilidad de regresar a los escenarios.
Sin embargo, el daño nervioso que afecta sus manos mantiene en duda cómo podría volver a tocar la batería.
En el documental Phil Collins: Drummer First (2024), el artista describió el impacto emocional de esa limitación: "He pasado toda mi vida tocando la batería. De repente, no poder hacerlo es un shock".
