Entrevistas

El backstage de la reforma de seguridad: las dudas sobre cómo un polémico proyecto llegó hasta La Moneda

Juan Diego Montalva abordó el backstage de la reforma de seguridad y las dudas sobre la coordinación interna que existió antes de presentar el proyecto.

Gobierno (3)
Agencia Uno

La reforma constitucional de seguridad buscaba convertirse en una de las principales herramientas del Gobierno para enfrentar la delincuencia. Sin embargo, sus cuestionamientos terminaron abriendo otra discusión: cómo un proyecto que entregaba amplias facultades al Presidente consiguió avanzar internamente antes de generar reparos políticos transversales.

El analista político y editor del newsletter Poder de The Clinic, Juan Diego Montalva, abordó en su columna de Concierto Valor el backstage que rodeó la iniciativa.

Juan Diego Montalva
Juan Diego Montalva

Según relató, en círculos políticos y jurídicos comenzaron a circular versiones sobre la elaboración y revisión del proyecto, incluyendo dudas respecto de algunas firmas que aparecieron asociadas al documento.

Montalva vinculó estas interrogantes con un problema más amplio que, a su juicio, ha enfrentado el Ejecutivo: la coordinación de sus equipos.

La reforma que se convirtió en una “maldición”

La seguridad fue una de las principales banderas de la campaña que llevó al Presidente José Antonio Kast a La Moneda.

Precisamente por eso, Montalva considera especialmente complejo el escenario que terminó generando la reforma. “El plan de seguridad, como hemos dicho antes, ha sido una maldición para este Gobierno porque era la carta de presentación de lo que fue la campaña electoral del Presidente Kast”, sostuvo.

Uno de los aspectos que provocó mayores cuestionamientos fue el diseño de las facultades que podría asumir el mandatario bajo el nuevo estado de excepción. Entre ellas apareció la posibilidad de mantener determinadas atribuciones durante 240 días antes de requerir la intervención del Congreso.

Montalva relató una conversación con una persona de derecha que ironizó respecto de la amplitud de esas facultades. “Una persona de derecha me dijo: ‘Bueno, ni siquiera Atria [...] se habría atrevido tanto a ser un Presidente todopoderoso con 240 días a cargo del país y de todos los poderes’”, comentó. Los cuestionamientos terminaron obligando al oficialismo a revisar el alcance de la propuesta y abrieron una negociación para acotar la reforma.

El rumor que circula entre abogados

Pero las dudas no quedaron limitadas al contenido.

Montalva abordó también las versiones que comenzaron a circular respecto del proceso mediante el cual se habría elaborado y respaldado el proyecto.

El analista fue explícito en presentarlo como un “chisme o comentario” que circula en el mundo jurídico y no como un hecho acreditado. “El gran chisme o comentario que hay ahora a nivel de abogados es cómo un abogado tan famoso y con tantos kilómetros de vuelo o millas como Fernando Barros firmó este documento”, señaló.

Según la versión relatada por Montalva, existirían interrogantes respecto de cuánto conocían algunos de los abogados sobre el contenido final. “Lo que se dice ahí es que [...] supuestamente este proyecto no lo habrían leído y que hay firmas que se pusieron en hoja en blanco”, agregó.

Se trata de una versión que, según el propio relato, circula como rumor, por lo que no permite afirmar que las firmas hayan sido efectivamente entregadas bajo esas condiciones. Sin embargo, para Montalva, la aparición de estas dudas se suma a otras interrogantes respecto de la coordinación política y jurídica que precedió a la presentación de la iniciativa.

“No hay trabajo de equipo”

El analista apuntó precisamente hacia el funcionamiento interno del Ejecutivo como uno de los problemas detrás de las dificultades que ha enfrentado el proyecto. “En eso este Gobierno ha mostrado bastante amateurismo, podríamos decir”, cuestionó.

A su juicio, todavía existirían dificultades para identificar una estructura clara en la toma de decisiones. “No se entiende todavía cómo se maneja el equipo de Gobierno [...] no hay trabajo de equipo”, afirmó.

La crítica adquiere relevancia porque la reforma de seguridad no corresponde a una iniciativa secundaria para la administración. Al contrario, aborda una de las materias que estuvieron en el centro de la propuesta política del actual oficialismo.

Una derecha que también enfrenta tensiones

Las dificultades del proyecto coinciden, además, con diferencias dentro del propio sector gobernante.

Montalva abordó las fisuras existentes entre las distintas sensibilidades de la derecha, particularmente entre Chile Vamos, republicanos y libertarios. La discusión sobre seguridad ha expuesto esas diferencias al obligar a los partidos a pronunciarse respecto de hasta dónde deberían llegar las facultades entregadas al Ejecutivo.

Así, una propuesta diseñada para fortalecer una de las principales banderas del Gobierno terminó generando resistencias incluso entre sectores que comparten el objetivo de endurecer las herramientas contra el crimen.

Las otras señales del escenario político y económico

La columna también recorrió otras tensiones que marcan la agenda nacional. En materia económica, Montalva abordó un escenario de crecimiento proyectado cercano al 1,5%. Esto, junto con preocupación por el desempleo y el incremento del precio del diésel.

Al mismo tiempo, los altos niveles alcanzados por el cobre abren otro frente. Estas son las futuras negociaciones con los sindicatos mineros y la discusión respecto de la capitalización de Codelco.

En el ámbito político, el analista se refirió además a las disputas internas que enfrenta el Partido Socialista y sus efectos sobre el liderazgo de su presidenta, Paulina Vodanovic.

La conversación incluyó también la propuesta del Ministerio de las Culturas para construir un gran eje cultural integrado en Santiago. El proyecto busca conectar espacios como el GAM, el Teatro de la Universidad de Chile, el Instituto Nacional, Lastarria y Avenida Italia. Sin embargo, es la reforma de seguridad la que continúa generando uno de los mayores problemas políticos para el Ejecutivo.

Una iniciativa pensada para reforzar la principal bandera de la administración terminó provocando una discusión que ya no se limita a sus facultades. Ahora las preguntas también apuntan hacia adentro de La Moneda: quién diseñó, quién revisó y cómo consiguió avanzar un proyecto que posteriormente obligó al propio oficialismo a buscar fórmulas para acotarlo.


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