Los sistemas de filtración de agua ganaron espacio en los hogares, pero su uso también generó dudas sobre la cantidad de minerales que permanece en el agua después del proceso.
Algunas personas incluso hablan de agua "vacía" o "muerta".
Sin embargo, esos conceptos no corresponden a categorías médicas ni científicas. Lo importante consiste en conocer qué tecnología utiliza cada filtro y qué sustancias puede remover.
¿El agua filtrada pierde minerales?
La respuesta depende del sistema utilizado.
Los filtros domésticos con carbón activado, uno de los métodos más habituales, buscan principalmente reducir el cloro, determinados compuestos y sedimentos que afectan el sabor y el olor.
Su capacidad para eliminar minerales como calcio y magnesio resulta limitada.
"Es importante diferenciar entre filtrar y desmineralizar. No todos los sistemas de filtración funcionan de la misma manera. Mientras algunos están diseñados principalmente para mejorar las características del agua, otros sistemas, como la ósmosis inversa, sí pueden disminuir de manera importante su contenido de minerales", explica la nutricionista Dana Bortnick de Clínica INDISA.
La ósmosis inversa, en cambio, utiliza una membrana que reduce una mayor cantidad de sustancias disueltas.
Entre ellas figuran determinados minerales, por lo que el agua resultante puede presentar una concentración mineral considerablemente menor.
Esto no significa que el agua obtenida mediante este proceso resulte perjudicial ni que pierda alguna supuesta "energía vital".
Aunque el agua puede aportar pequeñas cantidades de algunos minerales, la alimentación constituye la principal fuente de calcio y magnesio. Estos nutrientes aparecen en alimentos como lácteos, pescados, frutos secos, legumbres y verduras.
La importancia de una buena hidratación
Más allá de su composición mineral, el agua cumple una función fundamental en la hidratación del organismo, necesaria para regular la temperatura corporal, favorecer el funcionamiento renal y transportar nutrientes.
Por ello, beber agua filtrada por razones relacionadas con su sabor u olor no representa, por sí mismo, un problema nutricional. Incluso puede favorecer el consumo de líquidos si sus características resultan más agradables.
"El foco debería estar en mantener una hidratación adecuada y en conocer las características del sistema que estamos utilizando. No existe evidencia médica que permita hablar de un agua 'viva' y otra 'muerta' en términos de beneficios para la salud", señala la especialista de INDISA.
En Chile, el agua potable cumple normas de calidad y control sanitario. Por eso, la necesidad de instalar un filtro depende de las características específicas del suministro y de las preferencias de cada hogar.
El mantenimiento del filtro también importa
Los cartuchos y componentes requieren recambios según las indicaciones del fabricante. También resulta necesario respetar las instrucciones de limpieza, almacenamiento y uso.
Un filtro sin mantenimiento puede acumular sedimentos y favorecer la proliferación de microorganismos. Por eso, instalar uno no basta: su funcionamiento adecuado depende también de mantenerlo y reemplazar sus componentes cuando corresponda.
