Los beneficios del deporte durante la etapa escolar podrían ir mucho más allá de mejorar la condición física, la autoestima o las habilidades sociales.
Investigaciones están analizando un efecto mucho más inmediato: qué ocurre con el aprendizaje cuando un estudiante realiza ejercicio justo antes de entrar a una clase.
El tema fue abordado en el Panal de Ideas de Concierto Valor, donde Carolina Torrealba, vicerrectora de Investigación y Doctorado de la UNAB, explicó que se ha estudiado particularmente la relación entre actividad física y rendimiento en matemáticas.
Los antecedentes apuntan a que realizar ejercicio antes de enfrentarse a esta asignatura podría favorecer el desempeño de los estudiantes.
Panal De Ideas 24 De Agosto
Ejercicio antes de una clase de matemáticas
Torrealba destacó que las investigaciones no se concentran únicamente en los beneficios generales que puede producir una vida físicamente activa.
El interés también está puesto en sus efectos inmediatamente posteriores. “Ha sido superinteresante cómo están viendo la relación entre el ejercicio, la actividad física y el aprendizaje inmediato”, explicó.
La académica utilizó un ejemplo concreto para dimensionar el fenómeno. “Haces ejercicio y te metes a una clase de matemática [...] y están viendo cómo mejora el rendimiento académico en matemáticas de estudiantes que hacen ejercicio justo antes”, señaló.
De acuerdo con Torrealba, la explicación estaría asociada al efecto fisiológico producido por el ejercicio físico.
Así, la actividad realizada previamente podría tener consecuencias que se manifiestan directamente durante el proceso de aprendizaje posterior.
Los beneficios más allá del rendimiento académico
El impacto del deporte también fue abordado desde una perspectiva social.
Durante la conversación se planteó que la práctica sistemática puede contribuir al desarrollo de la autoestima y la sociabilidad, además de convertirse en una oportunidad para niños y jóvenes provenientes de sectores más vulnerables.
Francisco “Pancho” Guzmán, presidente de la ACTI, recordó que la práctica deportiva también puede estar acompañada por exigencias académicas. “Tal vez para la gente que viene de sectores socioeconómicos más vulnerables, le abre también una puerta para poder proyectarse en el futuro”, sostuvo.
Pero esa oportunidad no necesariamente implica separar el deporte de los estudios. “Eso hace que estudien más [...] igual nos pedían notas también, nos exigían también cumplir académicamente”, agregó.
La combinación plantea una relación donde la actividad física no compite necesariamente con las obligaciones escolares, sino que puede integrarse a ellas.
Cuando “el fútbol es mucho más que solo fútbol”
Gloria Maldonado, directora de Foro Innovación, llevó esa reflexión hacia experiencias donde el deporte se utiliza también como una herramienta de intervención social.
La panelista mencionó un proyecto desarrollado en Colina en el que la formación futbolística se combina con exigencia académica y participación de las familias. “Están formando a los niños en fútbol, exigiéndoles excelencia académica, involucrando a los padres en el proceso”, explicó.
La experiencia busca que el impacto vaya más allá de aprender una disciplina deportiva. “Tiene harto sentido [...] que a veces el fútbol es mucho más que solo fútbol”, agregó.
El deporte aparece así vinculado no solamente al bienestar físico, sino también al aprendizaje, la disciplina y la construcción de relaciones sociales.
Y las investigaciones mencionadas por Torrealba agregan una dimensión particularmente concreta: sus efectos podrían observarse incluso inmediatamente después de realizar ejercicio, al momento de enfrentarse a una asignatura compleja como matemáticas.
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