El 2 de julio de 2005, algunos de los nombres más importantes de la música mundial se reunieron en una iniciativa sin precedentes.
A través de conciertos simultáneos en distintas ciudades del planeta, el festival Live 8 buscó movilizar a la opinión pública y presionar a los líderes del G8 para que adoptaran medidas concretas contra la pobreza global.
La jornada se desarrolló apenas unos días antes de la cumbre del G8 en Escocia y tomó como inspiración el histórico Live Aid de 1985. Sin embargo, esta vez el objetivo no consistía en recaudar dinero.
El organizador del evento, el músico y activista irlandés Bob Geldof, impulsó una campaña centrada en la acción política. El mensaje que acompañó la iniciativa fue claro: "Queremos justicia, no caridad".
Live 8 contó con conciertos en Londres, Berlín, Moscú, Roma, Filadelfia, Johannesburgo, París, Tokio, Barrie (Canadá) y Cornualles.
La transmisión llegó a millones de personas a través de cerca de 200 cadenas de televisión y más de 2.000 emisoras de radio.
Pink Floyd y una reunión histórica
Uno de los momentos más recordados ocurrió en Londres, donde Paul McCartney y U2 abrieron el espectáculo con una interpretación de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band.
En el mismo escenario también participaron Coldplay, Madonna, Elton John, R.E.M., Robbie Williams, George Michael y Annie Lennox, entre otros artistas.
Sin embargo, uno de los instantes más emotivos se vivió en Filadelfia y tuvo como protagonista a Pink Floyd.
David Gilmour, Roger Waters, Nick Mason y Rick Wright compartieron escenario por primera vez en más de dos décadas.
La presentación marcó la última actuación en vivo de la formación clásica de la banda, ya que Rick Wright falleció en 2008.
El cartel también incluyó a Stevie Wonder, Bon Jovi, Alicia Keys, Maroon 5, Destiny's Child, Black Eyed Peas y muchos otros artistas.
Live 8: un evento que trascendió la música
Live 8 reunió a más de 1.000 artistas y figuras públicas bajo una misma causa.
Aunque no todas las metas planteadas por los organizadores se concretaron posteriormente, el evento logró instalar la discusión sobre la pobreza y la deuda de los países más vulnerables en la agenda internacional.
Pocos días después de los conciertos, los líderes del G8 acordaron aumentar significativamente la ayuda destinada a las naciones más pobres, especialmente en África.
Desde el escenario de Hyde Park, Geldof resumió el espíritu de la jornada con una frase que quedó asociada al evento: "Esto no es un concierto, es una protesta".
Veintiún años después, Live 8 sigue siendo recordado como uno de los mayores encuentros musicales con propósito social de la historia reciente, capaz de reunir a estrellas de distintas generaciones en torno a una causa común.
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