Las aplicaciones del tiempo permiten conocer el pronóstico para los próximos diez o incluso quince días. Sin embargo, esa facilidad ha instalado una percepción que no siempre coincide con la capacidad real de la meteorología.
Durante una entrevista en Concierto Valor, el meteorólogo Jorge Carrasco explicó que los modelos actuales ofrecen un alto nivel de precisión en el corto plazo, pero que su confiabilidad disminuye rápidamente cuando el horizonte de predicción se extiende.
"Los pronósticos son bastante certeros hasta el quinto día. De ahí en adelante los pronósticos empiezan a decaer. Así que uno tiene que tener ese cuidado cuando se hacen pronósticos más allá de 5 o 7 días", afirmó.
El límite de los modelos meteorológicos
Carrasco señaló que los modelos numéricos permiten estimar distintos escenarios, pero eso no significa que todos deban interpretarse como pronósticos definitivos.
Por esa razón, recomendó tomar con cautela la información que entregan muchas plataformas cuando muestran el tiempo esperado para dos semanas o más.
Según explicó, esos datos son útiles para observar tendencias generales, pero no para anticipar con certeza si lloverá un día específico o cuál será la intensidad de un evento.
Un invierno que tiene antecedentes
El especialista también descartó que las lluvias registradas este año representen un fenómeno completamente inédito.
"Eventos parecidos a estos sí han ocurrido antes... el evento del 82, el del 87, el del 97... El año 2015 fue el primer Niño muy intenso de este siglo, bautizado como 'Godzilla'", recordó.
A su juicio, el comportamiento observado este invierno se entiende dentro de la influencia de un episodio moderado de El Niño.
El Niño sigue influyendo en el clima
Carrasco explicó que la condición actual del océano Pacífico favorece una mayor frecuencia de sistemas frontales sobre la zona central del país.
"Estamos en una fase de Niño ya moderado... la alta presión del Pacífico se debilita y permite que los sistemas frontales se proyecten con mayor frecuencia e intensidad hacia la zona central", señaló.
Ese escenario ayuda a comprender por qué la temporada ha registrado más precipitaciones que en años recientes.
Una primavera con más lluvias
De mantenerse estas condiciones, el especialista estima que la próxima primavera podría mostrar un comportamiento distinto al observado durante gran parte de la última década.
"No sería raro que tengamos una primavera más lluviosa que lo normal, o al menos más lluviosa que los últimos 12 o 13 años que hemos tenido con megasequía", proyectó.
Aunque aclaró que aún es temprano para hacer estimaciones detalladas, sostuvo que la presencia de El Niño aumenta la probabilidad de que las precipitaciones se mantengan por sobre los niveles registrados durante los años de megasequía.
