Cuando una botella plástica llega a un contenedor de reciclaje, la mayoría de las personas piensa en el beneficio ambiental de evitar que termine en un vertedero. Sin embargo, detrás de ese gesto cotidiano existe una industria que moviliza inversiones, genera empleo y sostiene el trabajo de miles de personas en todo el país.
Así lo planteó Paola Calorio, directora de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Coca-Cola Chile, durante una entrevista en Concierto Valor, donde llamó a ampliar la forma en que se entiende el reciclaje y a reconocer su impacto económico y social.
Mucho más que una acción ambiental
Calorio sostuvo que el reciclaje suele asociarse únicamente con el cuidado del medioambiente, dejando en segundo plano la actividad económica que hace posible recuperar y reutilizar los materiales.
"El llamado es a mirar el reciclaje no solo como una acción individual... sino que es un motor económico y un motor de empleo gigantesco", afirmó.
Según explicó, cada envase reciclado pasa por una cadena de actores que participan en su recolección, clasificación, transporte y transformación para volver a incorporarlo al proceso productivo.
Una industria que requiere inversión
Como ejemplo de esa infraestructura, destacó la planta de reciclaje de botellas ubicada en la comuna de Lampa, desarrollada por el sistema Coca-Cola.
"La primera planta de reciclaje de botella del sistema Coca-Cola que está en la comuna de Lampa. 38 millones de dólares fue su inversión... tiene una capacidad de procesar 13.000 toneladas de plástico al año", señaló.
A su juicio, este tipo de instalaciones demuestra que la economía circular también requiere inversiones relevantes para ampliar la capacidad de recuperación de materiales.
El rol de los recicladores de base
Uno de los actores centrales de esta cadena son los recicladores de base. Estos, quienes realizan gran parte del trabajo de recuperación de residuos en el país.
"Esta cadena hoy día existe en Chile... reúne a 40.000 recicladores y recicladoras de base a lo largo de todo Chile", indicó Calorio.
La ejecutiva sostuvo que este trabajo suele pasar desapercibido para la ciudadanía, pese a ser un componente esencial del sistema de reciclaje.
Un mercado que muchas veces permanece invisible
Calorio planteó que detrás del concepto de "basura" existe un mercado que normalmente no es percibido por quienes generan esos residuos.
"Hay todo un mercado que quizás aparece medio invisible detrás del concepto de basura. No solo estás ayudando un tema medioambiental, sino un tema económico", explicó.
Desde esa perspectiva, separar correctamente los materiales reciclables no solo reduce el impacto ambiental, sino que también fortalece una actividad económica que involucra a miles de trabajadores.
Pequeñas acciones que mejoran toda la cadena
La directora de Asuntos Públicos y Sustentabilidad también destacó que acciones simples. Estas, como compactar una botella antes de reciclarla, pueden hacer más eficiente el trabajo posterior.
"En la medida que nosotros aplastemos y compactemos, permitimos que ese reciclador... en su camioncito le entre más cantidad de volumen de material", comentó.
A su juicio, comprender cómo funciona esta cadena permite valorar el reciclaje no solo como una práctica ambiental, sino también como una actividad que genera empleo, inversión y nuevas oportunidades para avanzar hacia una economía circular.
