La discusión sobre la reforma al Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) no solo apunta a aumentar la cobertura de los programas de formación. Para Manuel Ureta, director ejecutivo de Fundación Infocap, el principal desafío es asegurar que los recursos públicos efectivamente se traduzcan en mejores competencias para las personas.
Durante una entrevista en Concierto Valor, el ejecutivo sostuvo que el sistema arrastra problemas estructurales desde hace años y cuestionó mecanismos de capacitación que, a su juicio, han terminado privilegiando el cumplimiento administrativo por sobre el aprendizaje real.
Un sistema que, según advierte, perdió su foco
Ureta afirmó que las críticas al modelo no son nuevas y que distintos actores han advertido durante años la necesidad de reformarlo.
"Hace años que se dice que este sistema funciona mal, que está capturado por grupos de interés de OTEX muy fuertes, que lo que más quieren es generar ingreso que valor", señaló.
A su juicio, el diseño actual ha permitido que algunas prácticas se consoliden sin demostrar un impacto efectivo en la formación de los trabajadores.
Los mecanismos que concentran la inversión
Uno de los ejemplos mencionados por Ureta fue el uso de libros de autoaprendizaje como modalidad de capacitación.
Según explicó, este mecanismo terminó ampliándose hasta representar una parte significativa de los recursos destinados por el Estado.
"Se crearon unos libros de autoaprendizaje... eso se vició y hoy día eso capturó casi el 50% de la inversión estatal", afirmó.
El director de Fundación Infocap cuestionó que esos recursos puedan utilizarse para financiar actividades que poco tienen que ver con el desarrollo de habilidades laborales.
"Uno piensa en qué están usando esto los OTEX y las empresas... para pagar planificaciones estratégicas, pagar la auditoría o el head hunting", agregó.
El cuestionamiento a los cursos pregrabados
Ureta también criticó la utilización de cursos completamente pregrabados.
A su juicio, este tipo de herramientas puede ser útil como apoyo, pero no debería reemplazar procesos formativos que involucren interacción, seguimiento y evaluación.
"Están estos cursos pregrabados... se sabe que no generan valor y también eso se presta muchas veces para el mal uso y no hay ninguna indicación al respecto", sostuvo.
Según planteó, la reforma representa una oportunidad para revisar estos mecanismos y orientar los recursos hacia modalidades con mayor impacto.
Una brecha que sigue siendo enorme
Más allá del funcionamiento del sistema, Ureta recordó que Chile aún enfrenta un desafío educativo de gran magnitud entre la población adulta.
"Uno de cada tres adultos en Chile no tiene cuarto medio... es casi 5 millones de personas, es más que toda la población de Uruguay", advirtió.
Para el ejecutivo, esa realidad demuestra que el país necesita un sistema de capacitación capaz de responder a brechas profundas y no solo cumplir con metas de cobertura.
Reformar para generar aprendizaje
A juicio de Ureta, el desafío de la reforma al SENCE no pasa únicamente por modificar normas o procedimientos administrativos.
La prioridad, sostuvo, debe ser asegurar que cada peso invertido contribuya efectivamente al desarrollo de competencias laborales, especialmente en un escenario donde la reconversión y el aprendizaje continuo serán cada vez más relevantes para el empleo.
