Efemerides

El polémico "yeah, yeah, yeah" que casi prohíben: la historia del éxito con el que The Beatles desató la Beatlemanía

El 1 de julio de 1963, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr entraron a Abbey Road para registrar "She Loves You".

The Beatles

El 1 de julio de 1963, The Beatles llegaron a los estudios EMI de Londres para grabar su próximo single.

En menos de cuatro horas completaron She Loves You y su cara B, I’ll Get You. Estas dos canciones marcaron una nueva etapa para el cuarteto de Liverpool. Además, aceleraron el fenómeno que poco después conquistaría el mundo.

La historia de She Loves You comenzó durante una gira por Inglaterra.

Paul McCartney y John Lennon escribieron la canción en un autobús camino a Newcastle y terminaron de desarrollarla en un hotel.

La propuesta rompía con la fórmula habitual de las canciones románticas de la época. En lugar de hablar en primera persona, la letra relataba la historia desde la perspectiva de un tercero.

Años más tarde, Lennon recordó el origen de la idea: "La idea fue de Paul: en lugar de cantar otra vez 'te amo', tuvimos en la canción un tercer protagonista".

Pero si algo definió el tema fue su inolvidable estribillo. El "yeah, yeah, yeah" generó críticas entre sectores conservadores británicos, que lo consideraban una muestra de la creciente influencia cultural estadounidense. El público, sin embargo, reaccionó de manera muy distinta.

El sencillo que cambió la carrera de The Beatles

La sesión de grabación se realizó bajo la supervisión de George Martin, quien ya comenzaba a consolidar una estrecha relación creativa con la banda.

Durante aquella jornada también registraron I'll Get You, una composición que mostró el lado más melódico y romántico del grupo.

She Loves You llegó a las tiendas el 23 de agosto de 1963 y se transformó rápidamente en un fenómeno comercial.

El sencillo superó el millón de copias vendidas en el Reino Unido y se convirtió en el lanzamiento más exitoso de The Beatles en su país.

Además, la canción abrió definitivamente las puertas del mercado estadounidense.

Con el tiempo, se convirtió en uno de los temas más influyentes del catálogo del grupo y figura regularmente en rankings de las mejores canciones de todos los tiempos.

Rolling Stone la ubicó entre las composiciones más importantes de la historia del rock. Por su parte, la BBC la reconoció como el sencillo más vendido de The Beatles en el Reino Unido.


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