La vulneración de derechos de niños y adolescentes en Chile ya no puede entenderse solo como una emergencia del presente. Para el director nacional del Servicio Nacional de Protección Especializada de la Niñez y Adolescencia, Claudio Castillo, parte importante del problema se ha transformado en un fenómeno que atraviesa generaciones completas.
Durante una entrevista en Concierto Valor, la autoridad expuso una cifra que, a su juicio, refleja la profundidad del desafío: el 46% de los niños que hoy viven en residencias de protección tiene un padre, una madre o ambos que también pasaron por el sistema cuando eran menores.
"De los niños que están en residencias, el 46% su papá, mamá o ambos también estuvo en protección, casi la mitad", afirmó.
Una vulnerabilidad que comienza cada vez más temprano
Castillo explicó que el servicio también observa un cambio en el perfil de quienes ingresan al sistema.
Según detalló, han aumentado los casos de niños entre 0 y 3 años derivados por los tribunales, muchos de ellos afectados por consumo de drogas durante el embarazo.
"Estamos detectando que probablemente las familias hoy están teniendo muchas más dificultades para la crianza... tenemos un aumento de ingreso de niños pequeños de 0 a 3 años... las guaguas principalmente derivadas del consumo durante el embarazo de la madre", señaló.
A ello se suma otro fenómeno que, según indicó, también ha ido creciendo: el desistimiento de los propios padres respecto del cuidado de sus hijos.
"Estamos viendo un aumento del desistimiento de cuidados de los padres, es decir, son los propios padres los que renuncian al cuidado personal de los hijos y por lo tanto los asumimos nosotros como servicio de protección", explicó.
Cuando las bandas ofrecen lo que otros espacios no lograron entregar
Otro de los fenómenos que preocupa al servicio es la forma en que organizaciones criminales logran captar adolescentes que crecieron en contextos de alta vulnerabilidad.
Para Castillo, el reclutamiento no responde únicamente al dinero, sino también a la búsqueda de pertenencia.
"La banda delictual reproduce la estructura familiar. Es decir, hay alguien que toma decisiones, que acoge, que acompaña, que entrega bienes y muchas veces más rápido de lo que hacemos en el Estado", sostuvo.
A su juicio, esa capacidad de ofrecer vínculos y reconocimiento explica parte de la facilidad con que algunos jóvenes terminan siendo incorporados por grupos delictivos.
El desafío pendiente de la adopción
El director de Mejor Niñez también abordó una de las principales dificultades del sistema de adopción.
Explicó que la mayoría de los niños que hoy esperan una familia supera los siete años o forma parte de grupos de hermanos. Por otro lado, explicó que gran parte de las familias interesadas busca adoptar solo un niño pequeño.
"La mayoría tiene más de 7 años... y en general la familia su expectativa es adoptar niños pequeños y uno. Queremos invitar a las familias para que su expectativa no sea adoptar solo uno... sino también a los hermanos para no separarlos", planteó.
Según Castillo, ampliar esa disposición permitiría ofrecer una alternativa a muchos niños que hoy permanecen por largos períodos en residencias.
Romper un ciclo que se repite
Para el director de Mejor Niñez, las cifras muestran que la protección de la infancia no puede limitarse a responder cuando la vulneración ya ocurrió.
El desafío, sostuvo, pasa por fortalecer las familias, intervenir de manera temprana y evitar que las experiencias de abandono, violencia o desprotección continúen repitiéndose entre generaciones.
