Los efectos del cambio climático ya no se reflejan únicamente en récords de temperatura o eventos extremos. También comienzan a impactar directamente en la productividad, el consumo energético y el funcionamiento de las economías.
Ese fue uno de los temas abordados por Josefina Blanc tras participar en la London Climate Action Week, donde coincidió con una de las olas de calor más intensas registradas en la capital británica.
Una ciudad paralizada por el calor
“Estábamos hablando de cambio climático mientras se derretía Londres”, relató.
Según explicó, los especialistas calificaron ese episodio como una de las olas de calor más severas registradas en la historia de la ciudad, transformando el fenómeno climático en una experiencia concreta para miles de personas.
El impacto sobre el trabajo
Blanc señaló que uno de los aspectos que más llamó la atención durante el encuentro fue la evidencia sobre el efecto económico de las altas temperaturas.
“En países como Alemania la productividad laboral cae entre un 2% y un 5% durante estas olas de calor”, explicó.
A medida que aumentan los episodios de calor extremo, añadió, las empresas deberán incorporar este factor dentro de sus evaluaciones de riesgo y planificación.
Energía y adaptación
El fenómeno también incrementa la demanda por sistemas de climatización y, con ello, los costos energéticos.
Por esa razón, la ejecutiva sostuvo que acelerar la transición hacia fuentes más limpias y resilientes resulta clave para enfrentar los efectos del cambio climático.
El rol del sistema financiero
Blanc planteó que las instituciones financieras tienen un papel relevante en ese proceso.
“El gran rol que tenemos los bancos es establecer metodologías, políticas e incentivos junto con el mundo público para desarriesgar la transición energética”, afirmó.
Según explicó, facilitar el financiamiento de proyectos sostenibles será uno de los desafíos centrales durante los próximos años.
La necesidad de colaborar
La especialista sostuvo que la magnitud del problema exige una coordinación mucho mayor entre el sector público y privado.
“Si no hay colaboración extrema, no sé cómo uno puede aterrizar en cosas bien”, advirtió.
A su juicio, los mecanismos tradicionales ya no bastan para enfrentar un fenómeno cuyos efectos económicos comienzan a sentirse con mayor intensidad.
Un desafío que trasciende lo ambiental
Para Blanc, la crisis climática dejó de ser exclusivamente una discusión ambiental.
Hoy también condiciona la productividad, la competitividad y la capacidad de adaptación de las economías frente a escenarios cada vez más frecuentes de calor extremo.
