El 9 de julio de 2002, Red Hot Chili Peppers publicó By the Way, el álbum que marcó una nueva etapa en la carrera de la banda californiana.
A 24 años de su lanzamiento, el disco sigue siendo uno de los trabajos más importantes de su catálogo gracias a un sonido más melódico, introspectivo y alejado de las raíces funk que definieron sus primeros años.
El álbum debutó en el número dos del Billboard 200 tras vender más de 286 mil copias en su primera semana en Estados Unidos.
Además, dejó singles inolvidables como By the Way, The Zephyr Song, Can't Stop, Dosed y Universally Speaking.
Tras el enorme éxito de Californication (1999), que superó los 15 millones de copias vendidas en todo el mundo, la banda decidió explorar nuevos caminos musicales.
Gran parte de ese cambio surgió de la influencia creativa del guitarrista John Frusciante, quien había regresado al grupo en 1998 después de superar una compleja etapa de adicción.
"Escribir By the Way ha sido uno de los momentos más felices de mi vida", recordó Frusciante sobre el proceso creativo del disco.
El papel clave de John Frusciante
Durante la composición, Frusciante impulsó un enfoque más centrado en armonías vocales, guitarras atmosféricas y arreglos complejos.
Influencias como Vini Reilly, John McGeoch y Emerson, Lake & Palmer ayudaron a moldear el carácter del álbum.
El vocalista Anthony Kiedis también modificó su forma de escribir.
Las canciones abordaron temas como el amor, la pérdida y la recuperación personal.
"John estaba nuevamente en sus cabales y rebosante de confianza", recordó Kiedis sobre aquellas sesiones de composición.
Temas como This Is the Place, Don't Forget Me y Dosed reflejan las experiencias de Kiedis con la sobriedad y el abandono de las drogas.
Por su parte, Venice Queen nació como un homenaje a Gloria Scott, una terapeuta que desempeñó un papel importante en su recuperación.
Aunque el funk quedó en segundo plano, canciones como Can't Stop mantuvieron parte de la energía clásica del grupo. Al mismo tiempo, el álbum incorporó influencias del ska en On Mercury y sonidos latinos en Cabron.
La crítica recibió el disco con entusiasmo.
Rolling Stone destacó su carácter melódico, mientras que publicaciones como Q Magazine y PopMatters elogiaron la evolución artística de la banda y el trabajo de Frusciante.
Tras el lanzamiento, Red Hot Chili Peppers inició una extensa gira mundial que incluyó actuaciones históricas en Coachella, Slane Castle y tres noches consecutivas en Hyde Park, Londres, donde reunió a 240 mil espectadores.
Parte de esos conciertos quedó registrada en el álbum en vivo Live in Hyde Park.
