Las tarifas eléctricas volverán a experimentar ajustes a partir del 1 de julio. Así lo confirmó la ministra de Energía, Ximena Rincón, quien explicó que el incremento responde principalmente a compromisos financieros acumulados durante los últimos años en el sistema eléctrico.
La autoridad abordó el tema en conversación con Concierto Valor, donde también se refirió a los desafíos de infraestructura, seguridad energética y transición hacia fuentes renovables.
Una deuda que sigue impactando las cuentas
Según explicó la ministra, parte importante del ajuste tarifario está asociado a obligaciones pendientes que surgieron tras el congelamiento de precios aplicado durante años anteriores.
“Vamos a tener que terminar de pagar esa deuda”, señaló.
A ello se suma una nueva deuda acumulada con las empresas distribuidoras, lo que obliga a continuar con un proceso de normalización de las tarifas.
No todas las regiones tendrán el mismo impacto
Aunque el ajuste promedio será cercano al 5%, la autoridad destacó que las variaciones no serán iguales en todo el país.
De hecho, algunas zonas registrarán disminuciones o alzas menores, mientras que otras enfrentarán incrementos más significativos.
“Las alzas se concentran en la región de Los Ríos y Los Lagos”, explicó.
Según indicó, una de las razones tiene relación con la necesidad de fortalecer la infraestructura eléctrica y mejorar la calidad del servicio en determinadas zonas.
El desafío de invertir en la red
La ministra sostuvo que el país necesita acelerar proyectos que permitan modernizar y expandir la red energética.
A su juicio, parte de las diferencias territoriales observadas actualmente responden a brechas de inversión que deben ser abordadas para garantizar un suministro más estable y eficiente.
La mejora de la infraestructura aparece como uno de los principales desafíos de mediano plazo para el sector.
Mirando hacia la transición energética
Más allá de las tarifas, Rincón destacó que Chile continúa avanzando en una transformación de su matriz energética.
El objetivo es aumentar la participación de fuentes renovables y fortalecer la independencia energética del país frente a factores externos.
“Chile es un país que genera energía renovable”, afirmó.
Según explicó, este proceso debería traducirse en una mayor seguridad energética y, eventualmente, en menores costos para los consumidores.
Energía y cooperación regional
La autoridad también abordó las gestiones realizadas con Argentina para asegurar el abastecimiento de recursos estratégicos como gas natural y petróleo.
Estas conversaciones forman parte de una estrategia orientada a reforzar la estabilidad del suministro energético en un contexto internacional marcado por la volatilidad de los mercados.
En ese escenario, el desafío inmediato seguirá siendo equilibrar la necesidad de financiar el sistema eléctrico con la preocupación de las familias por el impacto de las alzas en sus cuentas mensuales.
