Años después de transformarse en una de las principales herramientas de financiamiento para acceder a la educación superior, la deuda del Crédito con Aval del Estado (CAE) continúa generando debate por sus efectos económicos y sociales.
El tema fue abordado en Concierto Valor, donde distintos especialistas coincidieron en que el desafío ya no puede entenderse únicamente desde una perspectiva financiera, sino también como un problema que afecta directamente la vida de miles de familias.
Un problema que trasciende a los estudiantes
La vicerrectora académica de la Universidad Alberto Hurtado, Antonia Larraín, sostuvo que el nivel de endeudamiento acumulado por muchos beneficiarios debería abrir una conversación más amplia sobre el modelo de financiamiento de la educación superior.
Particularmente, destacó la situación de quienes cursaron estudios técnico-profesionales y enfrentan dificultades para responder a sus compromisos financieros.
“El grado de endeudamiento que tienen estudiantes debiera ser un problema social”, afirmó.
La complejidad de encontrar una solución
Durante la conversación también se abordó el debate político que ha rodeado durante años al CAE.
La consultora y exsubsecretaria Yolanda Pizarro señaló que las expectativas generadas en torno a una eventual condonación total de la deuda chocaron con las limitaciones económicas y fiscales existentes.
“La realidad demostró claramente que era imposible condonar la deuda”, sostuvo.
Según explicó, esa tensión ha contribuido a mantener el tema como una fuente permanente de discusión pública.
El impacto en las familias
Por otra parte, Ramón Heredia llamó a observar las consecuencias humanas detrás de las cifras.
A su juicio, muchas veces el debate se concentra en balances financieros o cálculos presupuestarios, dejando en segundo plano las historias de quienes enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones.
“Hay gente detrás, hay familias, hay hijos”, señaló.
Más allá de los números
El especialista también cuestionó la posibilidad de impulsar mecanismos masivos de cobro sin considerar el contexto económico que viven muchos hogares.
“Sacarles la plata de esta forma no contribuye a nada”, afirmó.
Para Heredia, el problema requiere una mirada que combine responsabilidad financiera con comprensión de las realidades que enfrentan quienes cargan con estas deudas.
Un debate pendiente
Aunque las fórmulas para abordar el tema siguen generando diferencias, los participantes coincidieron en que el endeudamiento estudiantil continúa siendo una de las grandes discusiones pendientes en materia de educación y movilidad social.
La dificultad de equilibrar sostenibilidad fiscal, acceso a la educación y alivio para los deudores mantiene abierto un debate. Este que, más allá de los números, sigue impactando directamente la vida de miles de personas.
