Durante décadas, la imagen del padre estuvo asociada principalmente al rol de proveedor económico. Sin embargo, esa realidad ha comenzado a transformarse en Chile.
Hoy es cada vez más frecuente ver a hombres participando activamente en reuniones escolares, controles médicos, actividades recreativas y momentos clave del desarrollo de sus hijos. Una tendencia que refleja cambios culturales profundos en la manera de entender la crianza y las responsabilidades familiares.
Aunque los avances son evidentes, especialistas advierten que todavía existe una importante brecha en la distribución de las tareas de cuidado dentro de los hogares.
Cómo está cambiando la paternidad en Chile
La transformación ocurre en un contexto marcado por importantes cambios demográficos y sociales.
Chile registra actualmente una de las tasas de natalidad más bajas de su historia. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en 2023 el promedio de hijos por mujer llegó a 1,16, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional.
A esto se suma el aumento de hogares monoparentales y el crecimiento sostenido de las familias con jefatura femenina, que ya representan más del 40% de los hogares del país.
Para Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O'Higgins (UBO), la figura paterna se encuentra en un proceso de transformación que ha permitido una participación más activa en la crianza. “Hoy los padres están mucho más presentes en la crianza de niños y adolescentes, pero aún falta mucho”, señala la especialista.
El desafío de construir nuevos referentes
Uno de los principales cambios observados es la creciente participación emocional de los hombres en la vida de sus hijos. Sin embargo, este proceso también representa un desafío para muchas familias.
Según Tartakowsky, gran parte de los hombres actuales no cuentan con modelos previos desde los cuales aprender esta nueva forma de ejercer la paternidad.
Durante generaciones, las tareas de cuidado estuvieron principalmente asociadas a las mujeres, por lo que muchos padres enfrentan hoy el reto de construir nuevas formas de relacionarse con sus hijos mientras equilibran trabajo, familia y vida personal.
La importancia de acompañar sin perder los límites
La especialista advierte que una mayor cercanía emocional no significa abandonar el rol parental.
De hecho, uno de los riesgos actuales es confundir la búsqueda de vínculos más cercanos con relaciones que dejan de establecer normas y límites claros. “Ser un padre presente no es sinónimo de dejar de poner límites”, explica Tartakowsky.
La académica agrega que los acuerdos entre quienes ejercen la crianza siguen siendo fundamentales para entregar mensajes coherentes a niños y adolescentes.
Lo que dice la evidencia sobre el rol paterno
Diversos estudios internacionales impulsados por organismos como UNICEF han mostrado que la participación activa del padre tiene efectos positivos en múltiples dimensiones del desarrollo infantil.
Entre los beneficios observados destacan mejores indicadores emocionales, sociales y cognitivos, además de una mayor estabilidad en las relaciones familiares.
Para la especialista de la UBO, la figura paterna tampoco debe limitarse al vínculo biológico. “El rol de padre tiene que ver con quien ejerce el cuidado, acompaña y sostiene a la familia”, señala.
La tarea pendiente
Pese a los avances, los expertos coinciden en que todavía existe una distribución desigual de las responsabilidades de cuidado dentro de muchos hogares.
Por ello, uno de los principales desafíos sigue siendo abandonar la idea de que los hombres “ayudan” en la crianza y avanzar hacia una lógica de corresponsabilidad real.
Según Tartakowsky, construir acuerdos claros dentro de las familias y superar los modelos tradicionales de género son pasos fundamentales para fortalecer una paternidad más equilibrada.
Porque aunque la figura del padre chileno está cambiando, el desafío ahora es que esa transformación se traduzca también en una participación más equitativa en las tareas cotidianas de cuidado y crianza.
