Cada 8 de junio, el Día Mundial de los Océanos invita a reflexionar sobre la importancia del mar para el planeta. En el caso de Chile, la fecha también abre una discusión cada vez más relevante: el potencial estratégico que podrían tener los minerales presentes en las profundidades del océano.
Aunque el país cuenta con una de las zonas marítimas más extensas del mundo, especialistas advierten que todavía existe un conocimiento limitado sobre los ecosistemas y recursos que se encuentran bajo sus aguas.
El creciente interés por la minería submarina
Durante los últimos años, distintos países y empresas han acelerado el estudio de proyectos vinculados a la minería submarina.
El interés se concentra especialmente en minerales críticos para la transición energética, como cobalto, manganeso y níquel, elementos utilizados en baterías, tecnologías limpias y sistemas de almacenamiento energético.
Según datos citados por especialistas, actualmente existen 31 contratos activos de exploración minera submarina a nivel mundial, reflejando el creciente interés por los recursos presentes en los fondos oceánicos.
El potencial que existe en el mar chileno
La Dra. María Inés Díaz Morales, jefa de carrera de Ingeniería en Geomensura y Cartografía de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), sostiene que Chile posee un enorme territorio oceánico y un potencial estratégico que aún permanece poco explorado.
“La paradoja es evidente: Chile posee un enorme territorio oceánico y un potencial estratégico asociado a minerales submarinos, pero todavía sabemos muy poco sobre los ecosistemas que existen bajo esa inmensa columna de agua”, señala la especialista.
Diversas investigaciones desarrolladas en el país han identificado la presencia de nódulos polimetálicos, costras ferromangánicas y sulfuros masivos en sectores cercanos a Rapa Nui, Juan Fernández y frente a las costas de Taltal.
El rol clave de los océanos para el planeta
Más allá de su potencial económico, los expertos recuerdan que los océanos cumplen funciones fundamentales para el equilibrio climático global.
Según datos de Naciones Unidas mencionados por la académica, los océanos absorben cerca del 30% del dióxido de carbono generado por actividades humanas y más del 90% del exceso de calor provocado por el cambio climático.
A ello se suma la importancia de la corriente de Humboldt, uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta.
De acuerdo con cifras de la FAO, esta corriente representa apenas el 0,1% de la superficie oceánica mundial, pero aporta alrededor del 10% de la captura pesquera global.
Los desafíos científicos y regulatorios
Pese al creciente interés por los recursos submarinos, los especialistas advierten que Chile todavía enfrenta importantes vacíos regulatorios y de conocimiento.
“Hoy la legislación chilena está pensada principalmente para regular pesca y navegación, no para enfrentar los desafíos asociados a la minería submarina o la conservación de ecosistemas de profundidad”, explica la Dra. Díaz.
La investigadora también advierte que cualquier intervención en ecosistemas marinos profundos podría generar efectos difíciles de prever sobre la biodiversidad, las cadenas alimentarias y la productividad pesquera.
La oportunidad que enfrenta Chile
Ante este escenario, los expertos plantean la necesidad de fortalecer áreas como la investigación oceanográfica, la cartografía submarina y la batimetría, disciplina encargada de estudiar el relieve y la profundidad del fondo marino.
Según la académica de la UBO, el desafío trasciende la discusión económica y se convierte en una cuestión estratégica para el país.
“Chile tiene la oportunidad de transformarse en líder en conocimiento oceánico en el Pacífico sur, pero para eso primero debemos entender qué existe bajo nuestro mar antes de decidir cómo explotarlo”, concluye.
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