El 12 de junio de 1971, The Rolling Stones publicó Wild Horses como single de su exitoso álbum Sticky Fingers.
Más de cinco décadas después, la composición de Mick Jagger y Keith Richards sigue ocupando un lugar especial dentro de la discografía de la banda británica gracias a su tono melancólico y a una historia marcada por giras, conflictos legales y experiencias personales.
La canción llegó al mercado con Sway como cara B, aunque su origen se remonta a finales de 1969, cuando el grupo la grabó en los estudios Muscle Shoals Sound de Alabama durante las sesiones que coincidieron con el rodaje del documental Gimme Shelter.
Sin embargo, problemas legales entre la banda, su antiguo sello ABKCO Records y el empresario Allen Klein retrasaron su lanzamiento por más de un año.
De hecho, Wild Horses y Brown Sugar fueron las únicas canciones de Sticky Fingers cuyos derechos quedaron compartidos entre The Rolling Stones y ABKCO.
La historia detrás de Wild Horses
A lo largo de los años, muchos seguidores relacionaron la canción con Marianne Faithfull, entonces pareja de Mick Jagger.
La teoría surgió luego de que ella despertara de una sobredosis y pronunciara la frase: "Ni a la fuerza me arrastrarían".
Sin embargo, Jagger aclaró posteriormente que la inspiración principal fue otra.
"Todo el mundo siempre dice que esto fue escrito sobre Marianne, pero no creo que fuera así. Todo eso ya había terminado para entonces. Pero definitivamente estaba muy involucrado emocionalmente en esta pieza", explicó el cantante.
Keith Richards también ofreció su propia versión sobre el origen del tema.
"Si hay una forma clásica en que Mick y yo trabajamos juntos, es esta. Yo tenía el riff y el estribillo, Mick se metió en las estrofas. Al igual que Satisfaction, Wild Horses trataba sobre lo habitual de no querer estar de gira, estar a un millón de millas de donde quieres estar", recordó.
La música nació inicialmente como una canción de cuna que Richards componía para su hijo recién nacido.
El guitarrista desarrolló la melodía experimentando con afinaciones abiertas y guitarras de doce cuerdas, una técnica que terminó definiendo gran parte del carácter sonoro de la canción.
Con el paso de los años, Wild Horses se transformó en una pieza habitual de los conciertos de The Rolling Stones y recibió numerosas versiones de otros artistas.
Su relevancia también quedó reflejada en las listas de Rolling Stone, que la ubicó entre las mejores canciones de todos los tiempos.
