Un brote de hantavirus en un crucero que navega por el océano Atlántico encendió las alertas sanitarias a nivel internacional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó tres personas fallecidas y cinco contagiadas, una de ellas en estado grave tras ser trasladada a Sudáfrica. La embarcación, con 149 pasajeros a bordo, zarpó el 1 de abril desde Ushuaia, Argentina, con destino a Cabo Verde y ahora se dirige a Canarias para una evaluación médica más exhaustiva.
El episodio reactivó preguntas clave: qué es el hantavirus, cómo se transmite y cuáles son los riesgos reales de contagio.
Qué es el hantavirus y cómo se transmite
Los hantavirus pertenecen a la familia Hantaviridae y se consideran virus zoonóticos, es decir, se transmiten desde animales a humanos. En este caso, los principales portadores son los roedores.
El Ministerio de Sanidad de España explica que se trata de una infección poco frecuente, pero potencialmente grave. Puede provocar desde síntomas leves hasta cuadros severos con compromiso respiratorio e incluso la muerte.
El contagio ocurre principalmente al inhalar partículas contaminadas con orina, heces o saliva de roedores infectados, sobre todo en espacios cerrados o con poca ventilación. También puede producirse por contacto directo con superficies contaminadas o, en casos menos frecuentes, por mordeduras.
La transmisión entre personas resulta extremadamente rara, aunque en espacios reducidos (como un crucero) podría aumentar el riesgo.
Síntomas, diagnóstico y tratamiento
El periodo de incubación del hantavirus varía entre una y cinco semanas. En la mayoría de los casos, los síntomas aparecen entre dos y cuatro semanas después de la exposición.
El inicio suele confundirse con una gripe: fiebre, dolor muscular, cansancio, dolor de cabeza y, en algunos casos, náuseas o vómitos.
Sin embargo, la enfermedad puede avanzar hacia una fase más grave con dificultad respiratoria progresiva, producto de la acumulación de líquido en los pulmones. Esta situación requiere atención médica urgente.
Para diagnosticar la infección, los médicos combinan la evaluación clínica con antecedentes de exposición y pruebas de laboratorio. Los análisis de sangre permiten detectar anticuerpos o material genético del virus.
Además, los especialistas pueden solicitar radiografías o escáneres de tórax para evaluar el compromiso pulmonar.
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico. El manejo se centra en el soporte hospitalario, con medidas como oxigenoterapia o ventilación mecánica en los casos más complejos.
Prevención: la clave para evitar el contagio
Las autoridades sanitarias insisten en que la prevención resulta fundamental. Evitar el contacto con roedores y sus excrementos reduce significativamente el riesgo.
Entre las principales recomendaciones figuran mantener los espacios limpios, almacenar correctamente los alimentos, sellar accesos por donde puedan ingresar roedores y usar protección, como guantes y mascarilla, al limpiar zonas potencialmente contaminadas.
El brote en el crucero sigue bajo monitoreo internacional, mientras los expertos refuerzan el llamado a la vigilancia y a la detección temprana para contener posibles nuevos casos.
