Cada 12 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica, dos condiciones que afectan a millones de personas en el mundo y que todavía enfrentan enormes dificultades de diagnóstico y comprensión.
En Chile, distintas estimaciones apuntan a que entre el 2% y el 4% de la población vive con fibromialgia. Eso equivale a más de 800 mil personas que conviven diariamente con dolor físico, agotamiento extremo y problemas cognitivos que muchas veces pasan inadvertidos para el resto.
La enfermedad se caracteriza por dolor musculoesquelético persistente, fatiga crónica, trastornos del sueño y dificultades de concentración conocidas como “niebla mental”.
Una enfermedad difícil de detectar
Uno de los principales problemas de la fibromialgia es que sus síntomas rara vez aparecen en exámenes tradicionales.
Muchas personas pasan años visitando especialistas sin obtener respuestas claras, enfrentando incluso comentarios que atribuyen sus síntomas únicamente al estrés, la ansiedad o problemas emocionales.
“Es frecuente que los pacientes lleguen después de haber consultado a múltiples especialistas sin resultados claros”, explicó Daniela Cuadra, directora médica de Clínica CRL.
La especialista recalcó la importancia de validar el dolor y el cansancio persistente de quienes viven con esta condición.
“Son reales y tienen una base fisiológica”, afirmó.
Fatiga extrema y dolor constante
Aunque muchas veces se asocia solo al cansancio, el síndrome de fatiga crónica implica alteraciones mucho más profundas en la regulación energética del organismo.
“La fatiga crónica no es simplemente estar cansado”, señaló Cuadra.
Según explicó, el cuerpo pierde capacidad de recuperación frente al esfuerzo físico y mental, provocando agotamiento incluso después de actividades cotidianas.
Entre las señales más frecuentes que alertan sobre estas enfermedades aparecen:
- Dolor corporal persistente.
- Sueño no reparador.
- Agotamiento que no mejora con descanso.
- Problemas de memoria y concentración.
- Sensación de empeorar tras esfuerzos físicos o mentales.
También pueden presentarse dolores de cabeza, molestias digestivas y una mayor sensibilidad física.
El impacto cotidiano de la fibromialgia
La enfermedad afecta principalmente a mujeres entre los 30 y 50 años y puede alterar profundamente la vida laboral, familiar y social de quienes la padecen.
Tareas simples, jornadas extensas o incluso actividades recreativas pueden transformarse en situaciones difíciles de sobrellevar.
Además, el desconocimiento social sigue siendo una de las grandes barreras para quienes conviven con dolor crónico invisible.
¿Existe tratamiento?
Aunque actualmente no existe una cura definitiva, especialistas aseguran que sí es posible mejorar considerablemente la calidad de vida mediante tratamientos integrales y personalizados.
El enfoque suele incluir ejercicio terapéutico guiado, manejo del sueño, apoyo psicológico y estrategias para regular el estrés.
“El reposo prolongado puede empeorar los síntomas”, advirtió la especialista, enfatizando que los tratamientos deben adaptarse progresivamente a cada paciente.
Finalmente, los expertos insisten en que el dolor persistente y el agotamiento extremo no deberían normalizarse.
“Con el enfoque adecuado, los pacientes pueden recuperar funcionalidad y bienestar”, concluyó Cuadra.
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